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6 Lugares para Acariciar a un Gato y Evitar que te Muerda

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Si te gustan los animales, acariciar a un gato suele ser una opción tentadora que, además, te hace más sano y feliz. Pero el minino, con su gran personalidad, seguro te hará notar si los mimos que le haces son excesivos o no son de su agrado. Por eso es importante conocer las mejores maneras de encarar una sesión de caricias con los amigos maulladores.

Cómo acariciar a un gato si eres un principiante

“Dios hizo al gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar a un tigre” dijo alguna vez el poeta, dramaturgo y novelista francés Victor Hugo.

Los que conviven hace tiempo con estos animales aprendieron, seguramente sin librarse de algún rasguño o mordisco, cuáles son las mejores formas de encarar el tema caricias con los mininos.

Pero si aún no tienes un peludo felino, o recientemente adoptaste uno, te contamos algunos datos para que tengas en cuenta a la hora de acariciarlo. Sigue leyendo.

Te contamos cómo lograr que acariciar a un gato sea una actividad gratificante tanto para ti como para la mascota.

1-Los mimos en la cabeza suelen no fallar

Siempre que tu minino esté dispuesto, su cabecita (y alrededores) es un buen lugar para empezar con las caricias. Puedes rascar de forma ligera entre sus orejas y bajar hacia el cuello. Prueba también con sus mejillas y su barbilla. Seguramente el animalito cerrará sus ojos y comenzará a ronronear.

Ten en cuenta que en los costados de su cara, los gatos tienen unas glándulas que segregan feromonas con las que, por ejemplo, marcan su territorio. Cuando acaricias esas zonas, se esparce ese olor y se sienten a gusto.

2-Recorre su lomo, desde el cuello hasta la cola

Pasar suavemente la palma de tu mano desde el cuello hasta su colatambién es una caricia muy gratificante para el felino. Es muy probable que el animal arquee su cuerpo para amoldar su lomo al movimiento de tu mano.

Te recomendamos no ir nunca a contrapelo. A la mayoría de los mininos no les gusta que los acaricien de esta manera.

3-Cada gato es un mundo, también para las caricias

No hay un felino igual a otro. Cada uno tiene su personalidad bien definida. Y para las caricias es igual. Afirmar qué otras partesdel cuerpo del gato son ideales para acariciar sería aventurarnos demasiado. Lo cierto es que lo que puede gustarle a un minino seguramente disgustará a otro.

Dependerá entonces del conocimiento y la confianza que vayas ganado con el peludo para averiguar cuáles son las zonas de su cuerpo que le gusta que le acaricies y sobre cuáles abstenerse.

Cuidado con la pancita gatuna

A algunos gatos les encanta que les acaricies la barriguita y a otros francamente les molesta. Que un minino se tire de espaldas y deje que le acaricies la panza, es sin duda una muestra de la confianza que te tiene.

Sin embargo, es muy probable que también interprete que pones tu mano sobre su barriga como una señal de juego. Y allí corres el riesgo de sufrir rasguños y mordiscos, ya que el minino atrapará tu mano con sus patas y se la llevará a la boca.

Señales de que tu gato quiere que lo acaricies

Pero cómo puedes saber si tu gato desea en realidad que le propines caricias. Presta atención a estos detalles:

  • Ronronea.
  • Se te acerca y se roza contigo, por lo general con tus piernas.
  • Te da pequeños golpes con su cabeza.

Por el contrario, considera dejar la sesión de mimos para otro momento si adviertes que tu peludo:

  • Eriza su pelo.
  • Mueve de forma rápida su cola.
  • Emite bufidos, siseos o gruñidos.
  • Aplasta las orejas contra la cabeza.
  • Se muestra inquieto.

Además, ten en cuenta que no debes interrumpirlo cuando come o se acicala. Y, si en la casa viven niños, explícales muy bien cómo deben acariciar a un gato.

6 Lugares para acariciar a un gato ¡Toma nota si no quieres un arañazo!

Si quieres evitar una mala reacción del minino, has de localizar los lugares para acariciar a un gato, existen puntos estratégicos que te ayudarán a acariciarlo y hasta mejorar la relación entre ambos.

Para empezar a acariciar al gato puedes hacerlo por la cabeza, con la yema de los dedos haz movimientos circulares de adelante para atrás, puedes repetir el masaje cuantas veces quieras, porque al minino le encantará y se relajará.

Las orejas:

Entre los lugares para acariciar a un gato también están las orejas, después que acabes con la cabeza, puedes ir a la parte trasera de las orejas y hacer un movimiento similar como si estuvieras rascándole, debes hacerlo muy suave para no alterar a tu mascota. Si haces el movimiento adecuado con la intensidad correspondiente, el gato cederá y permitirá que lo acaricies en otras zonas.

Luego de las orejas puedes bajar al cuello con movimientos suaves y recorrer toda la zona con las yemas de los dedos. El gato puede relajarse tanto que puede tirar su cabeza hacia delante o hacia atrás para que continúes con las caricias.

Para el gato la cola es fundamental, con ella el cuerpo mantiene la estabilidad y el equilibrio, además puedes descifrar su estado de ánimo o cómo se sienten con solo observar los movimientos que realizan con ella. Si deseas acariciar la cola del gato, no la tomes por sorpresa ni inicies la caricia por allí, debes comenzar desde el cuello para que el minino vaya respondiendo a los estímulos progresivamente.

Las mejillas:

Acariciar las mejillas de tu gato también es una buena opción, el lugar más indicado es detrás de los bigotes, puedes estar atenta a los movimientos de las vibrisas, si estas giran hacia adelante, indica que el masaje o la caricia le está gustando.

6 Consejos para acariciar a los gatos

No todos los gatos reaccionan de la misma manera al momento de acariciarlos, por lo general los gatos salen corriendo o muerden cuando los acaricias, pero esto se debe a que la mascota es la que decide en qué momento desea la caricia y esto debemos respetarlo para que el minino se sienta a gusto, confortable y tranquilo.

Deja que tu mascota se te acerque

Si el felino quiere tu atención se encargará de hacértelo saber, por tanto no te esfuerces gastando tus energías, deja que el minino se acerque a ti, él realizará un gesto solicitando tu atención, por lo general te olfateará para sentirse cómodo contigo. Seguidamente puedes extender la mano hasta su nariz para que pueda olerte.

Pero si el gato no demuestra interés en la mano o desvía la mirada, puede que no sea el momento de una caricia, puedes intentarlo en otro momento cuando el felino esté de humor, ya que el estado de ánimo del gato influye en sus relaciones con los humanos.

Reconoce las señales:

Además de olfatear, los gatos suelen apoyar sus cabezas en los dueños para pedir atención, apenas tu mascota haga esto, debes reconocer de inmediato que el minino necesita un poco de ti, alguna caricia o un mimo. Si te encuentras muy atareado, por lo menos extiende la mano y regálale una pequeña caricia para que sepa que para ti él es importante y no lo estás ignorando.

Si sube a tu regazo ¡Acarícialo!

Si el gato no cumple con ninguno de los pasos previos y solo sube a tu regazo, no lo rechaces, al contrario, aprovecha el momento para acariciarlo y consentirlo. Los gatos acuden a los humanos porque les proporcionan calor, y para ellos, descansar entre tus brazos es muy reconfortante, allí puedes mirar los lugares para acariciar a un gato e iniciar con los mimos.

Te dará claras señales cuando ya no quiere más caricias:

El gato te indicará cuando ya no desea que lo acaricien, algunos movimientos y masajes repetitivos pueden resultar molestos para ellos y si no estás atenta a las indicaciones, podría terminar arañándote o mordiéndote. Algunas de estas advertencias son:

  • La cola crispada
  • Siseos o gruñidos
  • Movimientos inquietos
  • Las orejas se aplastan contra la cabeza
  • Las pupilas se dilatan
  • Golpea la cola contra el suelo

Si observas alguna de estas, es tiempo de cambiar el movimiento o dejar al minino tranquilo.

Evitar palmear al gato:

Los gatos no esperan recibir los mismos tratos que los perros, el palmear a un animal se vincula mucho más con los perros que con los gatos, así que realizar esto con un minino quizás no es la mejor opción. Hay gatos que les es agradable el movimiento, sin embargo muchos no están acostumbrados y no les gusta en lo absoluto.

No les toques el vientre:

Puede que un gato gire y exponga su vientre, pero no creas que esto es una invitación para que lo acaricies en esa zona, como puede ocurrir con los perros, a los gatos no les agrada para nada que les toquen el vientre, esto se debe a que es una zona vulnerable, allí se ubica el estómago y otros órganos vitales. Si le tocas el vientre a un gato es muy probable que te muerda o te arañe, así que evita esto a toda costa.

Toca sus patas con mucho cuidado:

Los felinos son muy delicados con sus patas, te recomendamos que no las toques o juegues con ellas a menos que conozcas a tu mascota y sepas que eso le agrada. Si deseas experimentar, debes comenzar con movimientos muy suaves en otras partes del cuerpo e ir bajando hasta llegar a los miembros inferiores, puedes pedirle permiso para tocar sus patitas y dependiendo de la reacción del minino, utiliza uno o dos dedos para hacerlo y de la forma más delicada posible.

¿Cuántos de nosotros no nos hemos llevado algún zarpazo que otro, bufido o manotazo de un gato al que hemos querido tocar?

Seguro que muchos. Saber cómo acariciar a un gato puede no ser tan sencillo, sobre todo para aquellas personas que no están acostumbradas a ellos o incluso para los niños. En realidad todos debemos familiarizarnos con ciertos códigos y pautas a la hora de relacionarnos con nuestros amados felinos. Por ejemplo, usar demasiada fuerza o velocidad o bien acariciarlo en el lugar equivocado podría llegar a agitarle, ocasionando que nos deje una buena mordedura o arañazo de recuerdo. Siempre es preferible dejar al gato el control de la interacción haciéndole entender que buscamos su permiso para poder tocarlo, lo que en última instancia hará que sea menos probable una respuesta negativa por su parte.

Cómo acariciar a un gato

En primer lugar es preferible dejar que el felino nos huela antes de acariciar a un gato. Para ello extenderemos una mano (o un dedo) y dejaremos que el gato tenga la oportunidad de tocarla con su nariz. Si no mostrara ningún interés en nuestra mano o sólo la mira con suspicacia hay que reconsiderar nuestra intención de tocarlo siendo preferible posponerlo un rato. Si por el contrario el gato huele nuestra mano, frota su barbilla o su cabeza con ella o bien nos roza con su cuerpo, lo más probable es que esté abierto a ser acariciado. En ese caso debemos abrir la palma de la mano y suavemente empezar a tocarlo.

La cabeza del gato

La cabeza del gato es el mejor sitio para iniciar una interacción con el felino. Debemos tocarla ligeramente con los dedos y concentrarnos en el área entre las orejas o justo detrás de ellas. Es preferible usar las yemas de los dedos y presionar ligeramente contra el pelaje del gato. Es posible que a un gato que no conocemos le resulte molesto que les rasques de una manera que no esté acostumbrado, pero si usamos las yemas suavemente es difícil que le incomode. La mayoría de los gatos adoran que se les acaricie esta parte de la cabeza a contra pelo. A otros en cambio les encanta que les rasquen debajo del mentón aunque si no estás familiarizado con el gato en cuestión es preferible ir probando siempre poco a poco.

Acariciar la frente y bigote del gato le suele proporcionar placer al contener glándulas de feromonas. De esta forma una buena forma de acariciar a nuestro gato es empezar por los lados de la frente para luego pasarle la mano hasta la base de la cola y hacerlo así repetidamente. Podemos entretenernos masajeándole los músculos del cuello, apretándolos suavemente, y pasando el dorso de la mano a lo largo de un lado del rostro. Una vez que el gato ha entrado en calor se puede usar el dedo medio y el pulgar para masajearle en la base de los bigotes mientras que paralelamente se le acaricia la parte superior de la cabeza.

El lomo del gato

Otra variante consiste en acariciar el lomo del gato, desde el cuello y a lo largo de la espalda hasta la base de la cola y comenzar de nuevo. Hay que aplicarle una leve presión en un movimiento lento y continuo. No hay que tocar la cola. Si al gato le gusta lo que se está haciendo arqueará la espalda para añadir más presión a nuestra mano. Es una invitación a proseguir. A veces nos frotará su frente firmemente contra nuestra mano para animarnos a hacerlo de nuevo.

Y ¿por qué muerde el gato cuando lo acaricias?. Es preferible no cambiar la dirección, ni parar la mano en un punto a la hora de acariciar a un gato. Siempre hay que mantenerla en movimiento. Tampoco se recomienda darle palmaditas, pues muchos gatos no las toleran bien. La mayoría una vez que tienen suficiente nos lo harán notar. A veces con un manotazo, chasqueando los dientes o simplemente marchándose. Otros pueden hacernos una advertencia indolora marcándonos suavemente con sus dientes. Si el gato aplana sus orejas hacia atrás, se aparta de nuestra mano o incluso se encoge es una clara advertencia de que hay que suspender las caricias.

La panza del gato

Cuidado con acariciar la panza del gato. Cuando un gato está relajado puede rodar y exponernos su vientre. Esto no debe interpretarse como una invitación a frotarle la barriga. De hecho a la mayoría de gatos no les gusta en absoluto. Algunos gatos muy cariñosos o juguetones les gusta que les toquen pero lo interpretan como una invitación al juego duro, es decir, a luchar con garras, acaparamiento y arañazos. Él envolverá sus garras alrededor de nuestra mano o brazo, mordiéndolo y arañándolo vigorosamente con sus patas delanteras y traseras. Esto no es siempre un ataque, sino una forma de luchar (juego). Si el gato está acostumbrado, socializado y sus uñas limadas no tiene por qué hacernos daño salvo accidentalmente, sin embargo, si no se quiere correr el riesgo de cosechar un zarpazo es mejor no proseguir y dejar de acariciar al gato.

Las patas y los pies del gato

Si un gato te agarrase con sus patas quédate quieto y deja que él se desenganche solo. Si la zarandeas puede que o bien se agarre aún más, o que incluso se enganche con nuestra ropa o piel, llegándola a atravesar con sus uñas. Para evitarlo no muevas la mano sujeta y si es necesario ayúdate de la otra mano y tira de sus patas de nuevo a la hora de acariciar a un gato. La mayoría de los arañazos profundos que nos hacen los gatos no suelen ser intencionados y son fruto de enganches.

Se recomienda no jugar con los pies de un gato a menos que sepas que le gusta que se los toquen. De todas formas enseñarle a que le toquemos sus pies puede sernos de ayuda para cortarle las uñas al gato actividad que podemos acompañar de premios y de juego una vez concluyamos. Si vamos a hacerlo hemos de aproximarnos paulatinamente primero con las caricias descritas más arriba, después le tocaremos el pie con un dedo y si el gato no se opone le acariciaremos ese pie con un dedo en la dirección en que fluye la piel (de la muñeca hacia los dedos del pie). En el momento que el gato saque su pie de nuestro alcance, silbe, aplane las orejas o se aleje, deberemos parar de acariciar al gato.

Lenguaje corporal gato. ¿Cuándo podemos acariciar a un gato?

Importante conocer el lenguaje corporal de un gato. Cuando un gato choque su cabeza contra nuestra mano es una señal de que quiere ser acariciado en este momento. Si estamos ocupados se recomienda que al menos lo acariciemos una o dos veces. Sabrá entonces que le hacemos caso y le tenemos en cuenta.

Cuando un gato salta sobre nuestro regazo y se recuesta sobre nosotros no siempre quiere decir que quiera ser acariciado. Los seres humanos somos una gran fuente de calor corporal y a menudo es simplemente lo único que buscan de nosotros. Si el gato se comporta nerviosamente ante nuestras caricias, debemos parar. En general cuando se nos acercan no suele molestarles nuestras caricias puntuales o esporádicas. Si están cómodos nos dejarán sentir su ronroneo, síntoma de que es el momento de acariciar al gato.

El ronroneo de gato es un sonido o zumbido tonal que indica confianza y bienestar con el entorno. Cuando además se acompaña de golpes de cadera, se frota contra nuestras piernas o golpecitos con su cabeza significa que quiere que le manoseemos. No exageremos con las señales, pues a veces le basta con que le hagamos una caricia ligera, un golpecito o un saludo. La sonoridad de ronroneo del gato denota su nivel de felicidad. Cuanto más alto sea el ronroneo más bien se encuentra el felino en ese momento.

Un dueño de gato que sepa interpretar su idioma no experimentará nunca sorpresas desagradables con su mascota.

Santi Hernàndez Orenes.
Colaborador Webanimales

diciembre de 2014

Cómo acariciar a un gato es un consejo para Gatos, y habla sobre Etología.

Un lugar tranquilo, antes de acariciar a tu gato

Antes de empezar, busca un sitio tranquilo de la casa. Puede ser en aquel donde él pasa más tiempo, ya sea durmiendo o simplemente observando. Es importante que cuando vayamos a dar el masaje y acariciar, tanto el gato, como tú, debéis de estar tranquilos.

Si no lo estás, tu gato lo percibirá y el masaje, no tendrá los resultados que buscamos. Tampoco si el no está dispuesto, entonces deberemos buscar otro momento.

Háblale antes de empezar

Cuando vayamos a empezar con el masaje, es importante hablarle a tu gato, de una manera tranquila y cercana. Utiliza el tono tierno y cariñoso, para generar un clima de tranquilidad y de que todo está bien.

Empezamos por su sitio favorito

Seguramente ya sabes qué parte es la que más le gusta que le acaricies. Si por ejemplo a tu gato le gusta mucho que masajees las parte del mentón, puedes empezar por esta zona, con mucha calma y tranquilidad. Si no le gusta que lo hagas en la cabeza o cara, mejor de momento evita estar partes. Algunos gatos lo rechazan, porque es una de las zonas más vulnerables, junto con la tripita y es posible que se vaya o rechace las caricias.

Acariciar y rascar en la espalda de un gato

Después de acariciar muy suave la zona del cuello y mentón, puedes seguir por la parte que más les gustan (parte media y trasera de su espalda, hasta donde empieza la cola). Si tu gato está a gusto, es posible que entrecierre los ojos, ronronee muy despacito, e incluso empiece a mover las patitas, con leves movimientos, abriendo y cerrando las palmitas. Esto quiere decir que el masaje va muy bien y lo tenemos en un estado receptivo para continuar.

Acariciar a tu gato en la espalda, un sitio hipersensible

Una vez se ha conseguido un estado de calma y tranquilidad, y tu gato está recibiendo los masajes a gusto, es el momento de empezar el masaje completo, con movimientos lentos y circulares y desde el cuello, por todas las espalda, hasta donde empieza la cola. Lo mejor es utilizar el dedo índice o los pulgares, de manera continuada, pero si pausa, varia veces en esa misma dirección. Puedes hacerlo tantas veces como quieras, según sus reacciones.

Masajes en los hombros con movimientos lentos y circulares

Una vez hemos hecho estos movimientos lentos, pero continuados a lo largo de su espalda, podemos seguir avanzado, más arriba. Igualmente, con los pulgares o un par de dedos juntos, hacemos movimientos circulares muy lentos, presionando los omoplatos. Podemos hacerlo una docena de veces o continuar, si tu gato está directamente está en la gloria.

Acariciar detrás de las orejas, les encanta

Muchos gatos experimentan una sensación de placer, cuando se le frota con cuidado alrededor de las orejas y el cuello-mentón. Si a tu gato le gusta, es seguro que después de masajear su espalda y omoplatos, este ronroneando de placer. Esta reverberación, hará que acariciar esta zona, le produzca más calma, a la vez que notarás a través de tu mano, este ronroneo interno. Si has llegado a este punto, es que el masaje va muy bien.

Dónde acariciar a tu gato en la tripa, cuidado

Es hora de una leve visita a la tripa, siempre y cuando tu gato te lo permita o sepas que lo va a tolerar. Con la yema de los dedos y abriendo un poco la mano, podemos hacer movimientos muy suaves y ondulantes, ejerciendo poquita presión y masajeando muy suavemente. Si es receptivo a este tipo de masajes, es posible que se gire panza arriba, para permitirlo. Podemos entonces hacerlo más amplio y que suba incluso hasta el cuello, siempre con movimientos muy lentos.

Acariciar a tu gato en las patitas y palmitas

Para terminar el masaje completo, nos dirigimos a las patitas. Algunos gatos les gusta especialmente que se les den masajes en sus almohadillas. Si además ya está relajado, será más fácil. Con la yema de los dedos, masajea las almohadillas, y deslízalos entre sus deditos, volviendo a las almohadillas, con movimientos lentos, con el pulgar, para soportar la manita de tu gato, con el resto de tus dedos. Esta zona es tan relajante para ellos, como la espalda, porque en la única parte de su cuerpo sin pelo, y por lo tanto especialmente sensible al tacto.

Como ves, acariciar a tu gato tiene altos beneficios para ellos y para nosotros. ¿Has notado cuando masajeas a tu gato, el efecto relajante y tranquilizador que produce en ti?. Está comprobado, que cuando acariciamos a un gato, liberamos endorfinas, las llamadas, hormonas de la felicidad, y nos produce bienestar y paz.

Un sentimiento de calma, que se agradece después de un día de estresante. Busca momentos para esos masajes relajantes para tus gatos y disfruta de su compañía, que seguro, te conecta con ellos, de una forma diferente. ¿Das masajes a tus gatos? ¿ya sabes cómo y dónde acariciar a un gato? Cuéntanos tu experiencia y compártela para todos los amantes de los gatos en FeelCats.

Video: Porque mi gato me muerde o rasguña cuando lo acaricio? (Agosto 2020).

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