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Alimentar a un gato enfermo: ¿cómo reconquistar el paladar felino?

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Es muy difícil el momento en que nos comunican que nuestro gato padece un cáncer. A menudo tenemos sentimientos de desconcierto y culpa (‘¿Cómo podría haberlo prevenido?’) e inevitablemente necesitamos tiempo para hacernos a la idea de que realmente padece esta enfermedad. En la gran mayoría de las ocasiones no se conoce cual ha sido la causa de que aparezca un tumor, haciendo la prevención de este imposible. De todos modos, en muchos de los tumores diagnosticados (aunque no en todos) es posible realizar un tratamiento que mejore la calidad de vida del gato y que se la alargue de manera significativa.

Siempre debe discutir en profundidad con su veterinario cual es el tipo de cáncer que padece su gato y que opciones hay de tratamiento. Algunos de ellos son usados por casi todas las clínicas veterinarias, mientras que otros solo pueden ser administrados por centros especializados. Dependiendo del tumor que haya sido diagnosticado es posible que su veterinario le recomiende acudir a uno de estos centros para que pueda tener mas opciones de tratamiento a su alcance. Esto puede darle una nueva oportunidad de hablar y preguntar sobre la enfermedad de su gato en profundidad, pero la realización de nuevas pruebas y la elección del tratamiento solo se harán con su consentimiento.

Al empezar el tratamiento del cáncer, es importante que todas las personas implicadas tengan un objetivo común. El objetivo del veterinario es conseguir una buena calidad de vida sin efectos secundarios graves debidos al tratamiento. Idealmente, este objetivo también incluye alargar el tiempo de supervivencia (y habitualmente se consigue) aunque es muy importante evitar que un alargamiento de la vida signifique un alargamiento innecesario del dolor o del sufrimiento en sus momentos finales. Inevitablemente, llegara el momento en el que deberemos tener en consideración la eutanasia. Este es un momento muy difícil, y ayuda haber hablado con anterioridad sobre ello con su veterinario, y saber sobre que parámetros nos debemos basar para juzgar la calidad de vida de nuestro gato. También es muy importante tener el apoyo de amigos y familiares.

Hay tres formas principales de tratamiento del cáncer – cirugía, quimioterapia y radioterapia. La usada para un determinado tipo de cáncer depende de varios factores: el tipo de cáncer, su localización en el cuerpo, la presencia o ausencia de metástasis (diseminación del tumor a otros puntos del cuerpo) y que forma de tratamiento está a su alcance. Si tiene dudas o preguntas, no dude en pedir más información a su veterinario.

La cirugía en pacientes con cáncer
La cirugía es la forma más frecuente de tratamiento del cáncer, y la que con más alta probabilidad puede resultar en una curación. Puede tener distintos objetivos dependiendo de las circunstancias, pero una cura (eliminación completa del tumor) no siempre es posible debido a que algunos tumores se extienden rápidamente a los tejidos adyacentes, o pueden diseminarse a otros lugares (metástasis). Este es uno de los motivos por los que un diagnóstico y tratamiento tempranos pueden mejorar el pronóstico a largo plazo considerablemente.
Los distintos objetivos de la cirugía son:

    Obtener una biopsia (una muestra de tej >La cirugía por si misma puede causar dolor y sufrimiento, e inevitablemente conlleva unos riesgos que varían de un paciente a otro. De nuevo, usted puede discutir con su veterinario los beneficios y riesgos con antelación para poder tomar la mejor decisión para su gato. También puede discutir que analgésicos pueden ser usados durante y después de la cirugía, y que cuidados postoperatorios necesitará.

Radioterapia

La radioterapia es un concepto que asusta a mucha gente porque muchas veces se cree que esta asociada a numerosos efectos secundarios. Pero como en otras modalidades de tratamiento del cáncer en gatos, su objetivo es mejorar la calidad de vida y eliminar cualquier malestar derivado del tumor sin causar ningún sufrimiento adicional. La radioterapia puede alcanzar estos objetivos en muchos tipos de cáncer.

Desgraciadamente su disponibilidad esta restringida y es muy probable que su veterinario deba referirle a otro centro especializado para poder recibir este tratamiento. La radioterapia casi siempre consiste en lo que se conoce como “radiación externa” – es similar a los Rayos X. Se usa una maquina para lanzar un haz de radiación sobre el tumor, aunque esta radiación es mucho mas intensa que la que producen las maquinas de Rayos X. Esta radiación producida tiene la capacidad de matar células tumorales, pero también puede afectar a las células sanas. Es por ello que es necesario calcular con mucha precisión la dosis y la frecuencia de la radioterapia, así como enfocar el haz de radiación sobre el tumor, para poder matar sólo células tumorales sin afectar a los tejidos sanos que las rodean. Aunque la radioterapia se usa para matar células tumorales, esto no significa que su gato una vez tratado se vuelva “radiactivo” y no hay ningún riesgo para las personas que están en contacto con el gato.

La radioterapia requiere una anestesia general de corta duración, y generalmente se administran varios tratamientos (cada uno de ellos dura unos minutos solamente) durante un periodo de unas 3 a 5 semanas. La radioterapia tiene la capacidad de curar algunos tumores sólidos, mientras que otros pueden ser reducidos y controlados durante largos periodos de tiempo. Aunque inevitablemente el tejido normal que rodea el tumor siempre sufre algún daño, en la mayoría de los casos este es mínimo y no causa efectos secundarios significantes. El especialista que vaya a llevar a cabo el tratamiento discutirá con ustedes que métodos de control del dolor existen, en caso de que el cáncer lo produzca. La radioterapia por si misma no causa dolor, al contrario, es un buen método de eliminar el dolor producido por algunos tumores. Uno de los efectos secundarios mas frecuentes es irritación de la piel y pérdida de pelo en el lugar de la radiación – pero hay medicamentos que pueden controlarlo si fuese necesario. Vómitos o nauseas son muy poco frecuentes. Los gatos toleran la radioterapia mejor que la mayoría de animales y que los seres humanos, y padecen menos efectos secundarios.

En algunas ocasiones se usa otra forma de radioterapia llamada braquiterapia. En ella fuentes de radiación son puestas en contacto con zonas del interior del cuerpo o de su superficie (usando una sonda) para exponer el tumor a la radioterapia. Esto permite una forma de radioterapia mucho más localizada y puede ser usada, por ejemplo, para tratar algunos tipos de carcinoma de células escamosas.

Dependiendo del tipo de tumor a tratar, la radioterapia se usa a menudo en combinación con la cirugía y/o quimioterapia. Algunos tipos de quimioterapia aumentan la eficacia de la radioterapia.

Quimioterapia (tratamiento con medicamentos)
Al igual que la radioterapia, el pensar en la quimioterapia conlleva muchos prejuicios. Muchas personas tienen amigos o familiares que han recibido quimioterapia y han sufrido fuertes efectos secundarios debidos al tratamiento. Aunque los medicamentos anticancerosos pueden, y así es en algunas ocasiones, producir efectos secundarios en los animales, la mayoría de personas se sorprenden y se sienten aliviadas de lo bien que los gatos toleran la quimioterapia. Esto es en parte porque los gatos toleran mejor el tratamiento, pero también porque muchas veces se usan dosis mas bajas para no afectar a su calidad de vida.

Hay una gran variedad de medicamentos disponibles para tratar el cáncer, y el que vaya a ser elegido uno u otro depende del tipo de tumor, de cuales tenemos disponibles y de cómo tolera el gato el tratamiento. Su veterinario discutirá todos estos puntos con usted y si lo cree necesario lo referirá a un especialista. Para tratar la mayoría de los tumores se usa una combinación de medicamentos, de manera que se reduce la cantidad administrada, minimizándose la posibilidad de tener efectos secundarios. De este modo se puede atacar a las células tumorales de diferentes maneras.

La mayoría (aunque no todos) de los medicamentos usados en la quimioterapia actúan interfiriendo con la capacidad de dividirse de las células (una de las características de las células cancerosas es su crecimiento y división constante e incontrolado). Los efectos secundarios resultan de la interferencia con células sanas del cuerpo que también se dividen rápidamente, como las de la medula ósea, el tracto intestinal y la piel. Estos efectos pueden ser:

- Supresión de la medula ósea - Esto produce que haya un número bajo de glóbulos blancos. Las células habitualmente afectadas en primer lugar son un tipo de glóbulos blancos conocidos como neutrófilos. Cuando la quimioterapia que se usa afecta a la médula ósea, es importante tomar muestras de sangre de manera regular para monitorizar el recuento de glóbulos blancos (habitualmente entre 7 y 10 días después de la administración). Si el recuento de glóbulos blancos se encuentra en valores demasiado bajos, habitualmente la dosis y/o frecuencia del agente quimioterápico es reducida, y es posible que se prescriban antibióticos temporalmente. Las plaquetas (las células presentes en la sangre que están asociadas con la coagulación) también pueden verse afectadas algunas veces por la quimioterapia y sus valores también son revisados cuando se toman muestras sanguíneas de rutina.

- Pérdida de pelo - Aunque en humanos la pérdida de pelo es uno de los efectos secundarios más obvios de la quimioterapia, en gatos es raro. Cuando se presenta, habitualmente solo se ven afectados los bigotes y la pérdida generalizada de pelo es extremadamente infrecuente.

- Irritación gastrointestinal – Varios de los medicamento usados para tratar a los gatos pueden causar irritación en el tracto intestinal unos días después de su administración. Esta irritación puede manifestarse en forma de vómitos y náusea o en algunas ocasiones solamente como letargia e inapetencia. Cuando esto ocurre la dosis del medicamento puede ser alterada y/o se pueden administrar otros medicamentos para eliminar estos efectos. Es útil llevar un diario del comportamiento de su gato mientras esta recibiendo quimioterapia, incluyendo anotaciones sobre cada vómito y diarrea que ha habido, y el apetito del gato. Si en cualquier momento usted está preocupado por la posible aparición de efectos secundarios asociados con el tratamiento, contacte inmediatamente con su veterinario.

Otros efectos secundarios dependen en general del medicamento usado – algunos tienen el potencial de dañar los riñones o el corazón, y para su uso se requieren una monitorización y una dosificación muy cuidadosas. De todos modos, en general, menos del 20 por ciento de los gatos bajo tratamiento experimenta algún tipo de efecto secundario.

Algunos medicamentos pueden ser administrados en forma de tabletas, pero otros deben ser administrados por su veterinario en forma de inyección. Algunas de estas inyecciones deben ser administradas cuidadosamente dentro de una vena (vaso sanguíneo) ya que pueden causar una irritación severa de los tejidos si son inyectadas fuera de la vena. Por ello es muy frecuente que se introduzca un catéter en la vena (habitualmente en una pata) y que el medicamento sea administrado a través de este – algunos medicamentos en pequeños volúmenes, otros deben ser disueltos en bolsas de fluidos que son administrados lentamente en forma de infusión. La mayoría de tratamientos de quimioterapia inyectables se realizan en intervalos de una a cuatro semanas.

¿Necesito tomar alguna precaución especial si mi gato esta siendo sometido a quimioterapia?
Debido a que muchos medicamentos usados para tratar el cáncer pueden afectar a las células sanas tanto como a las tumorales (en humanos y en gatos) se debe evitar la exposición innecesaria a estos medicamentos. Esto incluye cualquier manejo innecesario de estos medicamentos, y además la exposición a los restos de medicamento presentes en las heces y orina producidas por un gato que esté siendo tratado (también en otros fluidos corporales, como la saliva o el vómito). Si se toman unas simples precauciones, esta exposición y el riesgo que conlleva pueden ser reducidos al mínimo:

- Su veterinario le avisará en caso de que le prescriba para administrar en casa tabletas que sean potencialmente dañinas. Si este es el caso, estas tabletas no deben ser cortadas ni convertidas en polvo - llevan una capa protectora que esta diseñada para evitar el contacto directo con el medicamento. Idealmente deberían ser administradas con guantes protectores desechables. Si su gato escupe la pastilla, puede recogerla (llevando guantes), envolverla en papel de cocina y tirarla por el inodoro.

-La mayoría de medicamentos son eliminados a través de la orina y las heces, y la concentración más alta de estos se produce en los primeros días tras el tratamiento. Incluso en este caso, la cantidad de medicamento excretado es muy baja, pero es más seguro usar guantes desechables para limpiar la bandeja de arena, e introducir la arena sucia en una bolsa de plástico bien cerrada en el cubo de la basura. Si su gato orina y defeca en el jardín, no es necesario tomar ninguna precaución especial.

- Si necesita lavar el lugar donde duerme su gato (o su mantita etc.), debe hacerlo por separado del resto de la ropa. Su bol de comida y agua también deben ser fregados por separado.

Estas precauciones sencillas le ayudarán a asegurase de que cualquier exposición potencial a los medicamentos está siendo reducida a un mínimo.

Cuidados generales y paliativos
Como hemos explicado anteriormente, es útil llevar un diario del comportamiento, apetito y cualquier anormalidad que presente su gato (vómitos, náusea, diarrea, letargia etc.) así como anotaciones sobre cuando se le administra la medicación. Esto les ayudará a usted y su veterinario a la hora de decidir si es necesario llevar a cabo más investigaciones o tratamientos adicionales.

Una parte importante del cuidado de su gato con cáncer debe ser mantener una buena ingesta nutricional. Para ayudar a mantener un buen apetito debe ofrecerle una suficiente variedad de alimentos, hasta encontrar el que más le apetezca. En general la comida para gatos comercial de buena calidad es la mejor elección para un gato con cáncer, aunque a veces hay que tener en cuenta consideraciones dietéticas especiales. Ofrecer la comida un poco calentada puede hacerla mas apetecible, pero en ocasiones, dependiendo de las circunstancias, puede ser necesaria la colocación de una sonda de alimentación para vencer los problemas asociados a una toma insuficiente de alimentos. Una inapetencia significativa, o una pérdida completa del apetito pueden ser indicativas de un problema subyacente como la presencia de dolor o efectos secundarios asociados al tratamiento, que deben ser investigados con detalle. Su veterinario trabajará junto con usted para intentar vencer estos problemas y darle a su gato el cuidado óptimo.

El principal objetivo al cuidar gatos con cáncer es asegurarles una buena calidad de vida, libre de dolor. Los cuidados paliativos son una parte muy importante de su tratamiento, y además del uso de medicamentos analgésicos hay otras terapias (dependiendo de las circunstancias) al alcance de su gato. Estas incluyen el uso de antibióticos cuando haya infecciones bacterianas secundarias complicando el cuadro, o el uso de antiinflamatorios en aquellas ocasiones en que la hinchazón e inflamación asociadas a un tumor son problemáticas.

Nunca tenga miedo o vergüenza de hacer preguntas y solicitar cuanta información crea necesaria sobre el cáncer que afecta a su gato y sus opciones de tratamiento. Si en cualquier momento le preocupa cualquier cosa relacionada con el cáncer o con posibles efectos secundarios del tratamiento, debe ponerse en contacto con su veterinario inmediatamente.

Alimentar al gato enfermo, ¿cómo reconquistar su apetito?

Los gatos, en general, son poco tolerantes con los cambios de alimento, y más aún si están enfermos. Por ello, conviene mantener las pautas alimentarias habituales que el felino acepta de buen grado.

No obstante, es posible que el gato enfermo se muestre reticente ante su pienso habitual y haya que introducir variaciones en el plato que despierten su apetito. "La comida jugosa, como las latas, suele ser un reclamo para el paladar del felino, y si se calienta unos segundos en el horno microondas, se sentirá atraído por el aroma, que tendrá una textura más untuosa", explica Ana Cameno, veterinaria.

En algunos casos, los gatos enfermos necesitan además un aporte extra de energía o calorías, y los piensos específicos para cachorros cubren estas necesidades nutricionales. Este tipo de comida está formulada tanto para animales en crecimiento como para gatas gestantes y felinos convalecientes.

No obstante, cada gato enfermo necesitará una alimentación diferente, según su diagnóstico. Asimismo, en el mercado hay piensos de carácter terapéutico que el veterinario puede prescribir a la mascota, en función de su enfermedad y necesidades nutricionales.

Mi gato enfermo ha perd >

Cada gato enfermo tiene unas necesidades nutricionales diferentes, por lo que es fundamental un diagnóstico veterinario para saber qué tipo de comida necesita

Las causas por las que un gato enfermo puede perder el apetito son diversas. En ocasiones, ocurre que el remedio es complicado, por tratarse de una enfermedad crónica, como la leishmania del felino.

En otras ocasiones, la pérdida del apetito tiene un origen más común: el animal está constipado y, al tener las fosas nasales obstruidas, pierde capacidad olfativa, por ello, su alimento no le resulta apetecible. En este caso, basta con despejar sus vías respiratorias para que se alimente de nuevo con su pienso habitual.

Hidratación, alimento y tranquilidad para el gato enfermo

El ayuno de un gato durante dos días puede tener graves consecuencias para su salud, debido a que "en los felinos se produce la lipidosis hepática cuando no ingieren grasa, lo que puede desencadenar un fallo del funcionamiento del hígado y la muerte del animal", advierte Cameno. Por ello, es fundamental que el enfermo se alimente e ingiera líquido.

Para conseguirlo, se pueden tener en cuenta ciertas pautas en casa, entre ellas, mantener cerca del gato el comedero y el bebedero.

El estrés es una de las causas por las que el gato enfermo puede perder apetito

La movilidad de un felino enfermo puede verse reducida por causa del dolor. En estas circunstancias, hay que procurar que no disminuya la ingesta de alimento y de agua del felino. Un gato enfermo que ni come ni bebe agua suficiente puede tardar más tiempo en recuperarse, empeorar sus síntomas, si se trata de una patología crónica, e, incluso, añadir a su estado problemas renales y urinarios, como las infecciones. Por eso, para conseguir que el felino con movilidad reducida no tenga que hacer esfuerzos cuando quiere comer, es recomendable colocar su cuenco de alimento y de agua próximo a él.

El estrés puede bloquear el apetito del gato, sobre todo si está enfermo o convaleciente. Por ello, conviene lograr que el felino pueda comer en un lugar donde no tenga molestias ni haya ruidos que le disuadan de acudir al plato de comida.

Otra clave es mantener su plato siempre con comida.

Vitaminas y minerales para el gato enfermo

Los piensos de alta gama para gatos, como los terapéuticos, "están formulados con todas las vitaminas, minerales y nutrientes que el felino precisa para superar un estado convaleciente o paliar los síntomas de enfermedades crónicas", explica Ignacio Arija, veterinario especialista en nutrición animal y profesor de la Universidad Complutense de Madrid.

Por ello, en principio, "no resulta necesario, con este tipo de piensos tan completos, un aporte extra de vitaminas para el gato", explica Arija. La clave es acudir al veterinario para que sea él quien pueda determinar la necesidad de estos suplementos en cada caso.

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