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Cómo alargar la vida de un gato

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El libro Guiness de los records proclamó el pasado 13 de agosto a Corduroy como el gato vivo más anciano del mundo, poco después de que sus propietarios documentaran que el animal había cumplido los 26 años de edad. El récord de gatos en vida correspondía hasta hace poco al la gata Tiffany Two, que murió la pasada primavera a la edad de 27 años, 2 meses y 20 días.

Corduroy y Tiffany Two son casos realmente excepcionales en una especie que tiene como media una esperanza de vida de 15 años.

Pero, por qué los gatos domésticos viven sólo 15 años y los perros, también como media, alcanzan sólo los 12 años. La respuesta científica no es fácil, como lo demuestra un artículo publicado esta semana en la revista Science.

David Grimm, autor de este artículo divulgativo publicado en la sección de noticias (diferente a los artículos científicos de esta prestigiosa revista), recuerda que la persona a la que se atribuye haber alcanzado la edad más avanzada en todo el mundo, Jeanne Calment, murió a los 122 años. En cambio, el gato más longevo conocido alcanzó los 38 años pese a alimentarse casi exclusivamente de tocino, brócoli y crema de leche.

El récord canino absoluto se atribuye a Bluey, un perro australiano dedicado a cuidar ovejas, que murió a los 29 años de edad, más del doble de la media para esta especie.

Siglos de estudios sin conclusiones

“Durante siglos, los científicos han tratado de entender hasta dónde pueden vivir los seres humanos y cómo se puede alargar la vida en nuestra especie. Ahora se están comenzando a hacer las mismas preguntas de nuestras mascotas”, indica Grimm.

Al igual que en los seres humanos, las respuestas sobre la esperanza de vida para especies como gatos y perros siguen siendo difíciles de conseguir.

Pero algunas hipótesis interesantes son ideas emergentes que pueden ayudar a explicar todo, desde qué perros pequeños viven más que los grandes a por qué los gatos tienden a durar más que nuestros amigos caninos.

Daniel Promislow, genetista evolutivo de la Universidad de Washington, en Seattle (Estados Unidos), y co-líder del Proyecto Envejecimiento en los Perros, destaca que los estudios actuales integran en análisis del comportamiento, reproducción, ecología y evolución de la especie, sin olvidar que entender cómo mejorar la calidad y la duración de la vida de las mascotas supone también un avance en el estudio de la salud humana.

Teoría no confirmada de Aristóteles

Entre las anécdotas históricas, el autor recuerda que Aristóteles (350 años aC) que la longevidad de los animales podía estar relacionada con la humedad. Los elefantes viven más que los ratones porque contienen más líquido y por eso tardan más tiempo en quedarse secos (sin vida), venía a decir el filósofo griego.

Aunque no esté relacionado con el agua corporal, una de las pocas teorías que se mantiene relativamente vigente es que las especies de animales de mayor tamaño viven más que las especies pequeñas, reconociendo que también en este caso los perros y los gatos rompen la regla (los gatos son normalmente más pequeños pero viven más que los perros).

Otra de las teorías más populares -tampoco extensible a todas las especies- es que los animales con mayores tasas metabólicas viven menos años. Así se entendería que muchas tortugas gigantes de las islas Galápagos superen los 100 años pero, en cambio, no se podría explicar porque algunos loros que tienen 600 pulsaciones por minuto viven hasta 40 años. Desde el punto de vista de la oncología, los expertos consideran que los animales con un metabolismo muy acelerado producen más radicales libres y por tanto están más expuestos a mutaciones genéticas que no siempre se pueden reparar y acaban provocando cáncer.

Los grandes tienen menos enemigos

El artículo de Science presenta otra singular explicación para la longevidad de las especies grandes, la que aporta Steven Austad. Este biólogo especialista en gerontología en la Universidad de Alabama (EE.UU) recuerda que en el medio natural, los animales grandes tienen menos amenazas y depredadores que los pequeños, y esta circunstancia afecta a los individuos concretos pero también puede haberse convertido en un elemento evolutivo.

Tampoco en este caso los perros ayudan a solucionar el enigma porque razar de perros grandes como el Wolfhound irlandés (70 kilos) tienen una esperanza de vida de 7 años, mientras que perritos como los Papillon (4 kilos) pueden superar los 10 años. En este caso, no obstante, se debe recordar que la práctica totalidad de razas de gatos y perros son resultado de una evolución forzada por la acción de los humanos y, por tanto, no tiene por qué conservar las señales de la evolución natural.

Los animales domésticos por otra parte se enfrentan actualmente con una dicotomía que también compartimos la mayor parte de los humanos. Durante los últimos años han mejorado las condiciones de vida (alimentación, cuidados médicos, confort) y por lo tanto se puede esperar una mayor esperanza de vida, pero al mismo tiempo nos enfrentamos a numerosas enfermedades emergentes provocadas por nustros hábitos y formas de vida (sobrepeso, por ejemplo).

Los cuidados personales y veterinarios pueden alargar la vida de muchos ejemplares de perros y gatos, como también está ocurriendo con la esperanza de vida de los humanos en buena parte del planeta, pero los científicos todavía tienen mucho trabajo por delante en el descubrimiento de las claves de la longevidad.

Como ocurre en muchos de los artículos científicos y periodísticos que empiezan con interrogantes, las respuestas todavía están por descubrir.

Artículo de referencia:

Why we outlive our pets David Grimm. Science 4 December 2015: Vol. 350 no. 6265 pp. 1182-1185 DOI: 10.1126/science.350.6265.1182

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Se han realizado numerosas investigaciones científicas sobre el comportamiento de los gatos y los efectos que su presencia provoca en los seres humanos. Comprobándose que su presencia puede beneficiar especialmente a los más pequeños de la familia y las personas mayores.

Acariciar el pelaje del animal, sentir las vibraciones creadas por el contacto físico y los sonidos emitidos por los felinos, o el simple acto de jugar con ellos, son las pequeñas cosas que sirven para potenciar el bienestar de las personas.

Y es que el cuidado de un gato disminuye el nivel de estrés y tiene, a largo plazo, un efecto calmante que protege la salud del corazón.

- Aleja la depresión y mejora el estado de ánimo.

- El ronroneo es una característica única de los gatos, que viene asociado con un sonido y una vibración. Cada vez que se acaricia a un gato éste ronronea, lo cual significa que se siente seguro y contento. Aunque los científicos aún no han descubierto la forma en que se producen, estudios recientes han encontrado que la frecuencia del ronroneo felino es muy similar a los Hertz que se emplean en ciertas terapias como la consolidación de los huesos después de una fractura. Según varios estudios, el sonido y la vibración producida por el ronroneo tiene diferentes efectos sobre la persona como un poder calmante y tranquilizador, pero también se ha demostrado que:

- Hacer sonreír a personas afectadas de depresión, sobretodo en niños.

- Estimula la sociabilidad de personas tímidas.

- Frena impulsos violentos.

- Relaja a las personas nerviosas.

- Ayuda a restaurar el aspecto lúdico de la vida.

- Fortalece el sistema inmunológico de los niños

- Mejora el sueño.

Los niños que pasan mucho tiempo en compañía de un gato (u otro animal) crecen más protegidos no sólo de alergias al pelo de los animales, sino también a los ácaros. Diversos estudios han determinado que es importante que el niño pase el primer año de vida en contacto con un animal de compañía. Esto no sólo lo hará más responsable, sociable y comunicativo, sino reforzará su sistema inmunológico, llegando a ser menos propensos a las infecciones.

1. Cuida su alimentación

Una buena alimentación ayudará a que nuestro gato tenga las defensas bien altas reduciendo la posibilidad de que llegue a padecer alguna enfermedad.Otra ventaja de cuidar su alimentación es que nuestro gato es que evitamos que pueda tener sobrepeso en un futuro.

Hay que tener en cuenta que el metabolismo del gato se va haciendo más lento a medida que se va haciendo mayor. Por lo tanto es recomendable ir adaptando la dieta según su edad.

2. Que haga ejercicio

Un poco de ejercicio al día no hace daño a nadie, así que lo conveniente sería dedicarle una media hora al día a jugar con nuestro gato. Así nos aseguramos que se mantiene en forma y evitamos el problema de que llegue a padecer de sobrepeso.

Hay montones de juguetes para nuestros peludos preparados para que se lo pasen en grande. Solo es cuestión de encontrar un par o tres que le gusten. Así evitamos que se acabe aburriendo si usamos siempre el mismo.

3. Una visita al veterinario al año

La gente siempre dice aquello de mejor prevenir que curar. Por muy pesados que se hagan tienen más razón que un santo, y conviene llevar a nuestro gato al veterinario para que le hagan una buena revisión para descartar problemas en el futuro. Además, puede aconsejarnos para darle un mejor cuidado a nuestro minino. 🙂

4. Que no se aleje de casa

Pese a que los gatos son animales que saben cuidarse solos no es raro que un gato vuelva a casa con alguna herida o contusión después de alguna pelea o agresión. Tampoco es descabellado que haya algún vecino al que no le gusten los gatos y decida envenenar a los gatos del vecindario.

Una de las soluciones a este problema es esterilizarlo, porque así se reduce el tamaño de su territorio al no tener la necesidad de ir a procrear y se quedará más cerca de casa. Además con la esterilización se consigue alargar la vida de tu gato en varios años. 🙂

A ver, esto no quiere decir que debáis encerrar a vuestro gato a cal y canto en casa, que nos conocemos. 😛

5. No le quites ojo

Ya se sabe que los gatos son animales de costumbres, así que cualquier cambio de conducta puede significar que le ocurre alguna cosa. Por eso mismo conviene estar bien atento a su comedero por si no come, su bebedero por si no bebe o bebe demasiado y arenero por si hay sangre en su orina o hace tiempo que no lo usa. También conviene vigilar su comportamiento, puede ser que si le duele alguna cosa no se comporte como siempre.

Así que no te lo pienses dos veces y alarga la vida de tu gato desde ya siguiendo estos simples consejos! 🙂

Además os añadiremos un enlace a una web que nos ha parecido muy interesante: Cristina veterinarios.

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