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Qué hacer si tu perro es agresivo

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Los perros pueden morder a una persona u otro animal cuando sienten miedo o nos perciben como amenaza

  • Autor: Por EVA SAN MARTÍN
  • Última actualización: 17 de agosto de 2015

Perros que gruñen, enseñan los dientes de forma violenta y canes que, incluso, pueden llegar a morder a personas u otros animales. Estos gestos caninos muestran un comportamiento agresivo del perro, que pueden tener consecuencias nefastas. En este artículo se explica qué causa la agresividad del perro (miedo, territorialidad, dominancia), por qué hay que tener especial cuidado con los niños y ocho consejos para frenar la conducta violencia en canes a tiempo.

Agresiones de perros a personas, ¿por qué se producen?

"Las agresiones de perros hacia personas u otros animales es el problema de comportamiento canino más común, y también el que motiva un mayor número de consultas profesionales", explica la Sociedad de Lucha contra la Crueldad hacia los Animales.

Un perro puede desarrollar un sentimiento territorial entre el año y los tres años de edad, y tratará de defender su área de la entrada de intrusos

Pero, ¿a qué se deben estos, en ocasiones, peligrosos ataques caninos? La primera razón que apuntan los expertos es el sentimiento de dominancia en el perro, que puede tornarse excesivo. Los canes son animales sociales, que viven en una manada, de la que forma parte su familia humana, así como el resto de animales con los que convive.

Cuando el perro ve peligrar su posición jerárquica en esta manada puede reaccionar con un comportamiento violento. "Si el can siente que ocupa una posición jerárquica superior a la nuestra no es extraño que trate de desafiarnos en determinadas ocasiones", añaden los investigadores.

Un perro, además, posee un comportamiento territorial heredado de sus ancestros los lobos. Un can que desarrolle este sentimiento defenderá el área que considere suya frente a la entrada de intrusos (casa, su zona de paseo habitual, etc.). Estos conductas territoriales en canes son muy extraños en cachorros, pero sí pueden surgir durante la etapa de juventud del can, en torno al año y los tres años de edad.

Perros que muerden a una persona por miedo

El miedo o el temor del perro es otra causa frecuente de ataques de canes a personas. La situación de violencia surge entonces cuando el animal se siente amenazado por nosotros o cree que alguien tiene intención de causarle daño. Este ataque responde, en consecuencia, a una actitud defensiva por parte del perro.

Un perro que echa las orejas hacia atrás puede estar avisando de que siente amenazado, y que tratará de defenderse

No siempre es fácil interpretar el miedo del can, y sus posibles nefastas consecuencias. "Un perro que echa las orejas para atrás y abre mucho sus ojos mientras que mira hacia arriba está diciendo con su cuerpo algo como: 'ni se te ocurra acercarte, como te aproximes tendré que defenderme', y es probable que muerda a quien tiene delante", añade Karen Pryor, etóloga animal y autora de 'No lo mates. ¡enséñale'! (Kns, 2012), libro de referencia en el mundo de la educación canina.

Los malentendidos no son, sin embargo, exclusivos de las personas. Es decir, los perros también tienen dificultades, en ocasiones, a la hora de comprender la intención de nuestros gestos. Por ello, no es extraño que un comportamiento de juego con el perro, como alzar el brazo para lanzar la pelota, pueda ser descifrado por el can de un modo erróneo. El animal puede interpretar que va a ser golpeado y es posible que trate de defenderse con un ataque.

El distinto lenguaje corporal utilizado por perros y personas explica que haya que extremar las precauciones en caso de bebés. El can no siempre entenderá las inocentes intenciones del niño, y puede tratar de morder si se siente amenazado por el pequeño.

Perros que muerden a personas: ocho consejos para frenarles

1. La agresividad del perro puede ser peligrosa, por lo que conviene contactar con un profesional o experto en educación canina para trabajarla y frenarla de forma positiva.

2. El dolor en el perro puede ser la razón de algunos comportamientos agresivos caninos. Por ello, conviene consultar con el veterinario para desechar enfermedades que puedan ser el origen de la conducta violenta.

3. Evitar al perro situaciones estresantes, que despierten su agresividad. El miedo, un exceso de ruido o las reuniones caninas multitudinarias (en caso de un perro tímido) pueden desatar sus temores y provocar conductas combativas.

4. Un perro puede desarrollar conductas agresivas cuando se le priva de un objeto (zapato, cuerda, juguetes caninos) por el que siente un fuerte apego. Si se trata de artículos personales (ropa de la familia) conviene ofrecerle al animal un premio más atractivo (comida) a cambio de la prenda sustraída.

5. La esterilización del perro suele rebajar su comportamiento violento, así como el nivel de ansiedad por lograr un compañero sexual.

6. Los castigos no frenan la agresividad del perro. De hecho, las represalias (así como las reprimendas físicas, crueles y poco efectivas) suelen acrecentar el miedo del can y, con él, sus reacciones violentas de defensa.

7. Las represalias tampoco son útiles para corregir el comportamiento territorial canino. El perro entenderá que su espacio es amenazado y puede acrecentarse su impulso de defenderlo.

8. No hay que despertar la agresividad del perro. Algunos juegos caninos pueden incitar aún más el comportamiento dominante del can. Este es el caso de propuestas como el tira y afloja, que implica tirar de una cuerda agarrada de un extremo por el dueño y, del otro, por el can.

Descubre las causas de la agresiv >

Para poder tratar con un perro que se muestra agresivo o reactivo, es necesario saber cuál es la causa. Si se trata la raíz de sus problemas, estos desaparecerán. Así que si tu perro es agresivo, el primer paso es la observación: cuándo reacciona, ante qué y qué gestos y postura corporal tiene para poder saber en qué está pensando.

Es muy diferente si un perro es agresivo por miedo que si lo es porque ha tenido una mala experiencia y no se fía de los otros canes. De igual manera, tampoco tendrá el mismo tratamiento un animal que parece agresivo, pero solo ocurre que no sabe jugar con delicadeza u otro que lo hace porque le caen mal los otros perros.

Cuando tu perro empiece a tener reacciones que puedan parecer agresivas, haz un registro de ellas. ¿Cuándo ocurre? ¿Qué había ocurrido justo antes? ¿Cuál es su postura corporal? Cuántos más datos tengas y mejor los hayas registrado, antes descubrirás qué le provoca tal malestar.

Descarta que esté provocada por dolor o enfermedad

De la misma manera que los humanos estamos irritables y de mal humor cuando tenemos un dolor de dientes u oídos, puede que a tu perro le duela algo que justifique su mal carácter. Así que cuando tu mascota empiece a tener problemas con otros perros o reacciones agresivas, el primer paso es una revisión veterinaria.

Las principales causas pueden estar en la dentadura o los oídos, pero no podemos olvidarnos del dolor articular, problemas digestivos e incluso algún desajuste hormonal que solo se puede diagnosticar con pruebas veterinarias.

Cuando acudas a la consulta, dile a tu veterinario que ha cambiado su comportamiento. Los profesionales sabrán qué buscar o cuáles son los malestares más comunes que pueden afectar a su conducta y a su bienestar.

Si la causa de su reactividad tenía su raíz en un problema físico, al eliminarla, se ha solucionado su comportamiento. No te quedes con las dudas: si tu perro se comporta mal, consulta a un profesional, aunque sea para descartar que tu perro esté sufriendo dolores o tenga alguna clase de malestar.

Fíjate si solo tu perro es agresivo solo en épocas de celo

A veces nos olvidamos de que durante las épocas de celo los perros cambian su comportamiento. Tanto machos como hembras, cuando entramos en una de estas temporadas, pueden volverse agresivos o territoriales.

En la naturaleza, un perro adulto se encontraría con una perra en celo muy de vez en cuando. Sin embargo, en nuestras ciudades se cruza con decenas de animales todos los días, y en las épocas de celo todas las hormonas y la tensión del resto de perros abarrotan los parques y las plazas.

Hay varias posibles soluciones para este problema: esterelizar a tu mascota es una de ellas. Sin embargo, esta reactividad se dará solo de manera temporal y se pasará sola cuando las hembras abandonen el celo. Haz la previsión de que en primavera y en otoño tu perro actuará de manera extraña para no llevarte ningún susto en unos meses.

Evita las malas reacciones

Descartada la causa física y mientras investigas cuáles son las razones de su comportamiento, evita todo lo que puedas las malas experiencias en tu perro. Exponerlo a lo que le preocupa tanto que le provoca un comportamiento agresivo no le ayudará.

Elige las horas de paseo en que menos perros se encontrará. Si ladra y se tira contra camiones y motos, evítalos, de la misma manera si su problema son los niños o personas adultas. No le hará ningún bien encontrarse repetidamente con lo que le provoca malas reacciones, tampoco te sentará bien a ti lidiar con este problema en cada paseo.

Consulta a un educador

Sabes que tu perro no tiene una causa orgánica que le esté provocando un problema, más o menos tienes clara la causa de su agresividad, y aunque has evitado encontraros con lo que le provoca malas reacciones, no sabes cómo solucionarlo.

La solución que te queda es contactar con un educador canino. La agresividad es un problema grave que solo empeora con el tiempo. Un educador canino en positivo os escuchará a ti y al perro, y después de conocer la causa de sus molestias decidirá un tratamiento personalizado para vuestro caso.

Elige un educador que os trate con respeto y que no le haga daño a tu mascota. Rechaza a los profesionales que empleen collares de pinchos, eléctricos o la teoría de la dominancia con tu perro: estos métodos solo esconden los motivos de la agresividad y agravan el problema.

La agresividad, afortunadamente, es un problema poco común en perros. Para poder tratarla, es fundamental conocer las causas de estas reacciones: después de descartar que haya un problema físico, lo mejor es elegir un educador canino que os ayude a los dos.

¿Hay razas de perros peligrosos?

Los perros no nacen siendo agresivos. Aunque es cierto que existen algunas razas que tienen por naturaleza mayor instinto protector y quizá un umbral de tolerancia más bajo. Sin embargo, es raro que un animal muerda sin motivo. Los expertos coinciden en que todo perro, sea de la raza que sea, puede aprender a portarse adecuadamente en las diferentes situaciones. Un pitbull, un rottweiler o un dóberman no tienen por qué ser más peligrosos que un golden o que un labrador. La raíz del comportamiento agresivo en los canes no se encuentra tanto en sus genes sino en defectos en la socialización, miedos y fobias, mala gestión de la frustración, ansiedad, excitación excesiva, etc.

El comportamiento de tu perro está en tus manos

Antes de nada, lo principal que hay que hacer es aceptar que nuestro compañero tiene un problema y que debemos ayudarle a solucionarlo para poder tener una mejor calidad de vida. No debes reprocharte las conductas agresivas de tu peludo, la mayoría de las veces son consecuencia de inseguridad y desconocimiento. En ocasiones, esta actitud no se debe en absoluto a la mala gestión del problema por parte del dueño, sino a experiencias traumáticas previas que ha vivido el animal, como puede ser el caso, por ejemplo, de algunos perros adultos que se adoptan de una protectora de animales.

Mi perro es agresivo, ¿necesito ayuda?

Lo importante es reconocer el problema y tratar de atajarlo. Si tu peludo amenaza o llega a morder a una persona o a un animal, entonces ¡hay que actuar! Los expertos como los educadores caninos o los etólogos pueden ayudarte. No debes preocuparte, no hay nada de malo en pedir ayuda, no es ni un fracaso ni un signo de debilidad, sino de determinación y compromiso hacia tu perro.

El miedo es el común denominador

No es necesario que un perro haya tenido una mala experiencia para que se vuelva miedoso. De hecho, son los perros que menos oportunidades han tenido de socializarse los que se vuelven más temerosos. Así que la socialización es muy importante (para consejos sobre socialización pincha aquí). Si tu cachorro se acostumbra a ver a la gente, tanto adultos como niños, como 'proveedores' de diversión, mimos y golosinas, no tendrá por qué exhibir comportamientos amenazadores.

Para ayudar a que tu cachorro supere sus miedos, deberías exponerle a ruídos y a situaciones tan 'terroríficas' para él como pasar la aspiradora, el tráfico o el cartero. Haz que entienda que son parte del día a día.

Primer paso: identificar las causas

El que nuestras acciones influyan en la agresividad del perro es, en realidad, un consuelo. Al igual que una educación errónea puede producir un carácter reactivo, una educación adecuada puede acabar con estas respuestas y convertir a tu mejor amigo en un agradable compañero.

Así que ¿qué es lo que debes cambiar para el futuro? Tienes que estudiar los desencadenantes de la conducta agresiva. Cuanto mejor los conozcas, más fácil te resultará evitarlos y desensibilizar al perro ante ese estímulo que le hace reaccionar.

Tu cachorro y el resto de la gente

La gente, ya sean amigos, parientes o extraños, es muy diferente entre sí: diferentes edades, diferentes aspectos, diferentes tamaños, lo cual puede resultar muy confuso para tu cachorro. Por lo tanto asegúrate de que desde muy pequeño entre en contecto con la mayor cantidad de personas posible. De esta manera, los extraños le parecerán menos raros y aprenderá a calmarse y a ser más confiado. Simplemente no dejes que sus nuevos amigos le agobien con sus muestras de afecto.

También es importante que se acostumbre a los niños. Pocos niños pueden resistir a la tentación de jugar con un cachorro y aunque no tengan la intención de hacerle daño, pueden asustarle. Es una buena idea pasearse con él cerca de una escuela, antes de que te des cuenta los niños se acercarán para hacerle carantoñas. Pero debes tener en cuenta que los cachorros se cansan enseguida, así que es mejor que sus encuentros con la gente sean breves para que tu cachorro tenga tiempo para descansar.

¿Por qué pueden volverse los perros agresivos?

Un perro no se hace agresivo de la noche a la mañana. La agresividad es fruto de sentimientos negativos continuados o repetidos, especialmente provenientes de una mala gestión emocional ante el miedo o que se han ido reforzando a lo largo del tiempo. Sin embargo, también el dolor causado por una enfermedad puede extenuar al animal y conducir a comportamientos no deseados. Tampoco un can muerde porque le guste pelear o porque disfrute intimidando o haciendo daño a otros. Un perro agresivo es casi siempre un animal inseguro que no sabe resolver por sí mismo una situación.

No le dejes que juegue a morder… manos

Antes de que te lo llevaras, tu cachorro estaba acostumbrado a jugar con sus hermanos y hermanas. a morderse entre ellos. Así que cuando llegue a tu casa querrá jugar a morderte a ti. Para conseguir que no te muerda, tendrás que hacer que su atención se dirija hacia sus juguetes.

Debes saber que cuando pases tiempo con tu cachorro, acariciándolo o haciéndole carantoñas, él querrá morderte la mano. Lo mejor es tener siempre a mano uno de sus juguetes. Haz que le resulte difícil morderte la mano cerrando el puño y ofrécele un juguete a cambio, agitándolo alrededor del cachorro. No tardará mucho tiempo en darse cuenta de que los juguetes son mucho más divertidos que el 'puño gigante'.

Causas y formas de agresión

Los motivos de esta inseguridad y de la incapacidad de comportarse de otro modo en una situación determinada han de buscarse, como ya hemos dicho, en el entorno. Una falta de socialización desde cachorro, una educación deficiente, así como un estilo de vida que no satisfaga las necesidades mentales y físicas son las principales razones de los malos comportamientos en los perros. También puede ocurrir que un animal haya sufrido en el pasado experiencias negativas, vivencias traumáticas o dolores crónicos y estos puedan ser desencadenantes de miedo y, como consecuencia, de agresividad.

En realidad, enumerar los motivos exactos no es así de simple. Por eso, lo primero es observar en qué momentos el perro reacciona de manera agresiva. ¿En qué circunstancias comienza a gruñir o enseña los dientes? ¿Se muestra nervioso cerca de otros perros? ¿Siente que tiene que defenderte? ¿Tiene miedo de que alguien pueda quitarle sus cosas? Dependiendo del motivo, la agresión puede manifestarse de distintas formas:

  • Autodefensa: se siente incómodo ante otro perro o siente coartada su libertad.
  • Agresión protectora: hay que defender a los miembros de la familia del enemigo.
  • Protección de recursos: como por ejemplo la lucha por un objeto propio como los juguetes o la cama. El perro siente que tiene que protegerlos de otros.

No hay que olvidar que la experiencia de aprendizaje que haya podido tener con sus comportamientos agresivos también es determinante. Cuando un perro aprende que mordiendo aleja el estímulo que le produce miedo, este comportamiento se refuerza. ¿Puede que la agresividad fuera su forma de desahogar la frustración? ¿Podría ser que incluso se le positivizasen estas conductas? Está claro que no hay muchas personas que premien conscientemente a sus perros por gruñir o por morder, pero es cierto que muchas, en un intento de calmarlos, les hablan con un tono tranquilizador («calma, está todo bien») o incluso les acarician suavemente.

1- Contactar con un etólogo canino

Sólo un profesional puede, realmente, ayudar a solventar un problema de agresividad canina dirigida a personas. Es erróneo pensar que “todo mejorará” si no se ponen medios para ello.

Un etólogo canino hará lo siguiente:

1.1- Análisis de riesgo

¿Cómo es el perro y qué potencial tiene de hacer daño? ¿Convive con niños, personas con discapacidad, ancianos o enfermos de riesgo? ¿Cuánto tiempo hace que el problema empezó? ¿El perro es impulsivo o lanza señales de aviso antes de morder? ¿Ha llegado a morder alguna vez? ¿Cuál fue la gravedad real de la mordida? ¿Es posible iniciar un tratamiento o no se darán las condiciones necesarias? ¿Se puede implementar medidas de seguridad mientras dure el tratamiento o no será posible?

1.2- Descartar causa orgánica

Antes de empezar un tratamiento de modificación del comportamiento, hay que descartar siempre que exista una causa orgánica. Si fuera así, lo primero sería solventar esa causa orgánica.

1.3- Hacer un diagnóstico

El etólogo debe valorar cuál es el blanco de la agresividad (el perro ataca a los desconocidos, o sólo a una persona en concreto, o sólo a ciertas personas en una situación muy determinada, etc.), cuál es la postura del perro cuando se muestra agresivo (ofensiva, defensiva o ambivalente) y cuál es el contexto en el que se produce la agresividad.

1.4- Pautar un tratamiento

Cada caso es particular y sólo un experto puede valorar, para cada perro, cuál es el tratamiento más indicado. Sin embargo, en el punto siguiente se resume de forma general en qué consiste cualquier tratamiento para la agresividad canina.

2- Evitar el enfrentamiento y darle una alternativa al perro

El riesgo de que un perro muerda y haga daño es tan grande que no se debe nunca tentar a la suerte. Por ello, la idea básica a la hora de tratar un caso de agresividad canina dirigida a personas es:

2.1- Evitar poner al perro en la situación que activa la agresión: si no queremos que el perro aprenda a agredir, no le demos oportunidades de hacerlo.

2.2- Ofrecerle una alternativa: si el perro ha aprendido a conseguir aquello que quiere o alejar aquello que no quiere mediante la agresión, tendremos que darle una alternativa que le funcione igual de bien.

Es decir, si, por ejemplo, un perro ladra y gruñe a los desconocidos y ha aprendido que, cuando lo hace, éstos se alejan, habrá que enseñarle otra manera de alejarlos que no sea ladrando y gruñendo. Por ejemplo, podemos enseñarle a venir hacia nosotros y colocarse detrás de nuestro cuerpo, para que nosotros hagamos de barrera.

Tu cachorro sólo aprende lo que tú le enseñas

Debes tener en cuenta que todo aquello que le enseñes a tu cachorro se convertirá en algo normal para él cuando crezca. Así que cuando juegues con él imagínatelo de mayor y juzga si te gusta lo que hace o no. Si empieza a gruñir, o intenta morder la mano que sujeta el juguete, o acosa a un niño pequeño durante el juego, para en seco y márchate con el juguete. Pronto aprenderá por qué se acabó la diversión y no repetirá la acción que ha hecho que el juego se termine.
Si te preocupa algo sobre la conducta de tu cachorro, o te gustaría obtener más información sobre libros disponibles, cursos o clases de adiestramiento, consulta a tu veterinario.

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