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Toxoplasmosis en gatos - Síntomas, diagnóstico y tratamiento

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Tengo un gato en casa y estoy embarazada, me preocupa que pueda contagiarle toxoplasmosis a mi bebé. ¿Cómo saber si mi gato tiene toxoplasmosis? Esta pregunta se la hacen muchas familias muy a menudo, la toxoplasmosis es una enfermedad que puede contagiarse al feto, ¡te contamos cómo evitarlo!

Cómo se contagia la toxoplasmosis

Como hemos dicho, el contagio ocurre cuando se da contacto directo con el virus, que se encuentra en las heces del gato y en la carne cruda de otros animales. Por eso, se recomienda que se limpie el arenero con guantes, así como no manipular carne sin cocinar.

El contagio al feto no es habitual, pero si ocurre, puede darse en cualquier momento del embarazo. Sin embargo, este contagio es especialmente peligroso durante las primeras semanas, cuando el embrión se está empezando a formar.

La toxoplasmosis es complicada de detectar, ya que es una infección asintomática.

Entonces, ¿cómo se detecta?

¿Cómo saber si mi gato tiene toxoplasmosis si esta enfermedad no da síntomas visibles? La enfermedad como tal no presenta síntomas propios, pero sí síntomas genéricos que comparte con otras patologías. Por eso es complicada de detectar. Los síntomas habituales de un gato con toxoplasmosis son:

  • Fiebre
  • Apatía
  • Falta de apetito
  • Diarrea
  • Dificultades respiratorias
  • Defensas muy bajas

Es muy importante que acudas al veterinario cuanto antes si detectas alguno o varios de estos síntomas en tu gato. A través de un análisis de sangre se podrá diagnosticar o descartar la toxoplasmosis. El análisis de heces, por extraño que parezca, no es lo más fiable, no siempre es determinante, especialmente en ciertas etapas de la enfermedad.

Tratamiento de la toxoplasmosis en gatos

Si se confirma que tu gato tiene toxoplasmosis, se le recetará un tratamiento de antibióticos que durará un par de semanas. Recuerda que siempre debes seguir las indicaciones de tu veterinario y no medicar a tu mascota por tu cuenta.

Por otra parte, ¡no hay nada mejor que la prevención! ¿Sabías que puedes evitar que tu gato contraiga toxoplasmosis de forma muy sencilla? Simplemente, descarta alimentarlo con carnes crudas, opta por los piensos para gatos o la comida enlatada. Por supuesto, no eliminarás del todo el riesgo, ya que siempre hay factores que no podemos controlar, pero eliminando la carne cruda de su dieta te desharás del peligro más grande de toxoplasmosis.

Además, si tu gato tiene puestas todas sus vacunas y vive mayoritariamente en casa, teniendo poco contacto con otros animales, es muy poco probable que se contagie de esta enfermedad.

¿Qué ocurre si estoy embarazada?

Si estás embarazada y tu gato tiene o ha tenido toxoplasmosis, es posible que tú también la hayas pasado, confundiéndola con una afección simple como una gripe o resfriado común.

Si tu gato te ha contagiado la toxoplasmosis y estás esperando un bebé, ¡no te asustes! Existe un tratamiento muy sencillo y eficaz para embarazadas. De hecho, exceptuando casos muy graves, muchas veces la toxoplasmosis no necesita tratamiento alguno, especialmente si no da síntomas.

¡Recuerda! Tener mascotas y bebés son dos cosas perfectamente compatibles. ¡No abandones a tu gato por miedo a la toxoplasmosis! Lo ideal es mantener a tu gato bien cuidado y libre de peligros, así como informarte bien sobre las mascotas y el embarazo y la convivencia con bebés. Si tienes cualquier duda, ¡consulta a tu veterinario!

¿Qué es la toxoplasmosis?

La toxoplasmosis es una enfermedad protozoaria provocada por el parásito Toxoplasma gondii, el cual puede afectar a diversos animales de sangre caliente, como pueden ser el ser humano, los animales domésticos, las aves e incluso los mamíferos marinos. Está presente alrededor del mundo. A pesar de que muchos animales pueden actuar como vectores de la enfermedad, los felinos son los únicos animales que se convierten en huéspedes definitivos de la toxoplasmosis. Pueden contagiarla a otros animales.

Síntomas de toxoplasmosis en gatos

De forma general, la toxoplasmosis en gatos es asintomática, es decir, que no observaremos una sintomatología clara que pueda advertirnos de que se ha producido un contagio. No obstante, y dependiendo de la etapa infecciosa, sí podremos observar en individuos muy jóvenes ciertos signos clínicos:

  • Diarrea
  • Defensas bajas
  • Fiebre
  • Falta de apetito
  • Dificultad para respirar
  • Apatía
  • Tos
  • Disnea
  • Ictericia
  • Convulsiones
  • Abortos
  • Muerte del feto
  • Muerte del gato

Los animales que estén inmunocomprometidos, como pueden ser aquellos que padezcan el virus de la leucemia felina, son más susceptibles a padecer un cuadro de toxoplasmosis aguda generalizada, además de los siguientes problemas de salud:

  • Necrosis en los órganos
  • Neumonía intersticial
  • Miocarditis
  • Meningoencefalomielitis
  • Coriorretinitis
  • Linfadenopatía
  • Miositis

Contagio de la toxoplasmosis

El contagio se produce por el consumo de quistes tisulares que estén presentes en la carne infectada, por ejemplo de pequeños mamíferos como ratones u aves. También es frecuente por la transferencia transplacentaria de taquizotides de la madre al feto. Una vez llegan al estómago y al intestino delgado, este parásito protozoario produce una replicación sexual que culmina en una liberación de ooquistes en las heces del gato.

Una vez producida la infección, el gato liberará ooquistes entre los días 3 y 20 a través de las heces, que además pueden permanecer en el medio ambiente durante meses. No obstante, una vez superada la infección inicial, el gato adulto desarrolla inmunidad, por lo que no vuelve a padecer toxoplasmosis nunca más. No obstante, los quistes tisulares, es decir, aquellos que están presentes en la piel, pueden permanecer activos durante años.

Diagnóstico de la toxoplasmosis en gatos

Pero, ¿cómo saber si mi gato tiene toxoplasmosis? El diagnóstico de toxoplasmosis felina se realiza mediante métodos serológicos, biológicos o histológicos, ya que en la mayoría de casos los síntomas del gato son inespecíficos. Generalmente se realiza un análisis de sangre, ya que el análisis de heces no siempre es determinante para confirmar esta patología.

Las pruebas más comunes son el test ELISA, un ensayo de anticuerpos fluorescentes indirectos, la prueba de aglutinación de látex o el ensayo de hemaglutinación indirecto.

Tratamiento de toxoplasmosis en gatos

Una vez confirmado el diagnóstico, el veterinario nos explicará qué pasos seguir, aunque cabe resltar que en la mayoría de casos no se realizará ningún tratamiento. No obstante, en determinadas situaciones, el especialista prescribirá el uso de antibióticos para gatos, que pueden estar acompañados de fármarcos anticonvulsivos. Así mismo, los felinos que presenten un cuadro severo de deshidratación necesitarán ser hospitalizados para reponer fluidos y ser alimentados por vía intravenosa.

Prevención de la toxoplasmosis en gatos

Todas aquellas personas que se preguntan cómo prevenir la toxoplasmosis en gatos deben saber que, con medidas muy sencillas, pueden lograrlo. Para empezar, nos centraremos en la alimentación del gato, especialmente si está basada en carne cruda, como es el caso de la dieta BARF. Apostaremos por ingredientes cocinados, nunca crudos, y siempre de buena calidad.

Seguidamente acudiremos a nuestro veterinario para realizar un análisis de sangre que nos permita saber si nuestro gato padece esta enfermedad. Así mismo, para evitar el contagio a través de animales silvestres, evitaremos que nuestro gato salga al exterior, evitando así que pueda alimentarse de ratones o pequeños pájaros, que podrían ser portadores del parásito Toxoplasma gondii.

Toxoplasmosis en el embarazo

El contagio de toxoplasmosis durante el embarazo es una de las mayores preocupaciones que padecen las embarazadas que tienen felinos a su cargo, sin embargo, si acudimos a nuestro veterinario para descartar este problema de salud y tomamos las medidas de higiene y seguridad pertinentes, pronto descubriremos que el riesgo es muy bajo y, en la mayoría de casos, inexistente.

A continuación te explicamos todo lo necesario sobre la toxoplasmosis en gatos relacionada con el embarazo, teniendo en cuenta los síntomas, las formas de contagio o las medidas preventivas:

Síntomas de toxoplasmosis en el embarazo

Desafortunadamente, la toxoplasmosis es una patología asintomática en la mayoría de los casos, es decir, que no es posible advertirla. No obstante, en algunos casos, las personas que lo padecen pueden experimentar una sintomatología similar a la gripe. En cualquier caso, la toxoplasmosis solo se contagia una vez en la vida, pues a partir de ese momento se generan anticuerpos que la combaten.

Consecuencias en el bebé

La afectación de este parásito dependerá, directamente, del momento en el que la mujer embarazada se haya contagiado. Durante el primer trimeste se puede producir un aborto espontáneo o la muerte del feto. En las siguientes etapas llegaría a provocar un retraso del crecimiento o daños a diversos órganos entre otros.

Prevención de toxoplasmosis

Es muy recomendable realizar un análisis previo al embarazo para confirmar o detectar la presencia del parásito Toxoplasma gondii, sin embargo, una mujer embarazada también debería realizarlo. Así mismo, también es aconsejable acudir al veterinario con nuestro gato para confirmar o descartar la transmisión.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

Si deseas leer más artículos parecidos a Toxoplasmosis en gatos - Síntomas, diagnóstico y tratamiento, te recomendamos que entres en nuestra sección de Enfermedades parasitarias.

El gato, chivo expiatorio de la toxoplasmosis

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa provocada por el toxoplasma gondii, un microorganismo -protozoo- parasitario que se incrusta en nuestro organismo a nivel celular . Vive en humanos y en muchas especies de aves y animales, como cerdos, corderos, ratones y gatos.

“Las mujeres embarazadas tienen verdadero terror a la toxoplasmosis -señala la doctora-, porque sus bebés, durante la gestación, pueden ser infectados y nacer con daños en el sistema nervioso, en los ojos, en la piel y en los oídos. Tienen miedo, como es lógico y razonable”.

La toxoplasmosis se pasa una sola vez y deja inmunización perpetua , situación que le sucede al 20% de las mujeres. Causa síntomas parecidos a los de un resfriado fuerte (ganglios linfáticos hinchados, fatiga, dolor de cabeza, fiebre), pero la mayoría de las personas no enferman, están asintomáticas, salvo que su sistema inmune sea deficitario.

Un gato Neva Masquerade participa en la Exposición Internacional Felina de Varsovia en noviembre de 2009. EFE/Pawel Kula

Todas y todos nos podemos contagiar de toxoplasmosis por:

  • Comer carne cruda o poco hecha de animales infectados (cerdo, cordero, etc.).
  • Beber agua contaminada con este parásito.
  • Utilizar utensilios de cocina que estuvieron en contacto con la carne infectada (tablas para cortar alimentos, bandejas, platos, cuchillos, pinchos, tenedores, etc.).
  • Tocar con las manos, sin guantes, las heces de un gato infectado.
  • Recibir un trasplante de órganos o sangre infectada por toxoplasmosis.

“Tu gato casero, que no sale a la calle o al jardín de la parcela, bien alimentado con pienso y comida enlatada, difícilmente te transmitirá este parásito microscópico, más aún si guardas con escrúpulo ciertas normas de higiene, como recoger siempre sus heces del arenero antes de que pasen 24 horas o, después de hacerlo, mejor con guantes, nos lavamos las manos con agua y jabón”, señala.

La doctora Sala aconseja a las futuras madres que acudan a su consulta preconcepcional antes de quedarse embarazadas. Se puede comprobar, por ejemplo, la inmunización o no a la toxoplasmosis.

Toxoplasmosis congénita

Tras confirmar el embarazo, un análisis de sangre detectará posibles infecciones que pudieran transmitirse al feto a través de la placenta, como los anticuerpos de la toxoplasmosis (IgM).

La infección materna por toxoplasma conlleva cierto riesgo de transmisión al no nato.

“Poco riesgo durante el primer trimestre, menos de un 5% de los casos, y alto riesgo a partir del tercer trimestre, con un 60% de casos”, destaca.

Una vez que el feto esté contagiado, el daño será variable.

“Tendrá menos de un 60% de afectación si acontece en el primer trimestre de gestación, y será mucho más alto si la mujer se encuentra por encima de las 25 semanas”, subraya.

De los neonatos infectados, solo un 15% desarrollará síntomas. De ellos, alrededor de un 4% crecerá con efectos neurológicos.

“Poniendo en relación la estadística, un 85% de los recién nacidos infectados por el toxoplasma gondii no padecerá la enfermedad en su etapa de crecimiento”, afirma.

La doctora Sala no ha encontrado en España tasas o índice de niños y niñas infectados por toxoplasmosis.

“En cambio, en Francia, donde parte de su alimentación se fundamenta en la carne cruda y patés, el índice se sitúa solo en un 0,3% de cada mil bebés recién nacidos”, subraya.

Un gato “Rey de Cornualles”. EFE/Vassil Donev

“Como todo en la vida -dice-, la aproximación a la verdad se basa en el conocimiento de la realidad y en no dejarse llevar por bulos, infundios, deducciones o leyendas urbanas. La toxoplasmosis se ha convertido en un argumento para deshacerse de los gatos domésticos”.

La única forma que tienen las mujeres de contagiarse de toxoplasmosis es porque nunca hayan padecido la infección, porque su gato se haya infectado por primera vez o porque recojan las heces del arenero pasadas las 24 horas, y hasta cinco días después, y lo hagan sin guantes o se llevan las manos a la boca.

“Espero que este videoblog acabe con la leyenda negra de la toxoplasmosis relacionada con los gatos y ayude a estos animales, pequeños y magníficos, a seguir viviendo junto a las mujeres embarazadas y, después del parto, con sus recién nacidos. La desinformación consigue que muchas personas abandonen a sus mascotas en la calle o, en el mejor de los casos, en un refugio”, concluye.

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