Animales

Leishmaniosis en gatos - Síntomas y tratamiento

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Aunque el perro es el principal reservorio, otros animales como las liebres y conejos, cabras, roedores, gatos, incluso aves, pueden ser reservorios eficaces, pudiendo estar por tanto implicados en la transmisión de la leishmaniosis. Es importante un control en estas poblaciones animales para impedir su papel como reservorios activos.

Estos animales no contagian directamente la enfermedad, siempre es a través del flebotomo vector, por ello es importante protegerse de las picaduras evitando transitar a partir del anochecer y en las primeras horas de la noche, y al amanecer, o utilizando ropa de protección adecuada y repelentes de uso personal

Leishmaniosis en lepóridos (liebres y conejos)

A pesar de que se ha descrito que otros animales, además del perro, pueden estar infectados con Leishmania su relevancia epidemiológica es generalmente muy limitada. Sin embargo, en los últimos años se ha demostrado que en determinadas circunstancias los reservorios secundarios pueden tener un papel destacado en el origen de brotes de leishmaniosis en humanos. Este ha sido el caso del brote de la Comunidad de Madrid en el que se ha descrito un nuevo ciclo de transmisión selvático en el que en los lepóridos han actuado como los principales reservorios y origen de la enfermedad en humanos, incluyendo para su demostración estudios de xenodiagnóstico, serología y caracterización molecular.

Brote de leishmaniosis en el suroeste de la Comunidad de Madrid

En el año 2009 saltaron las alarmas al registrarse un aumento de casos declarados en la zona suroeste de la CM, englobando cuatro municipios próximos entre sí (Fuenlabrada, Leganés, Getafe y Humanes de Madrid), con el que se iniciaba el mayor brote de leishmaniosis declarado en Europa. Éste continúa activo, habiendo afectado, desde julio de 2009 hasta la fecha, a más de 690 personas (38% afectados por leishmaniosis visceral y 62% por cutánea).(Arce et al.,).

Se comprobó que el aumento de casos humanos no se correlacionaba con un aumento de leishmaniosis canina y este hecho hizo pensar que podría deberse a la aparición de nuevos reservorios: la liebre y el conejo. En cuanto a estos nuevos reservorios, ya se conoce que tanto la liebre como el conejo son capaces de transmitir Leishmania al flebótomo, como demuestran los estudios de xenodiagnóstico realizados en ambas especies. La mayor densidad de liebres en la zona del brote (propiciado por cambios urbanísticos en años previos y ausencia de predadores naturales) y la seroprevalencia encontrada en ellas (74,1% positivas y de estas, el 31,8% con títulos superiores a 1/400 según Moreno et al., 2013 sugieren que la liebre fue el reservorio más importante en el brote de la CM. El conejo, también implicado, contribuiría en menor medida a mantener la infección. En ambas especies, además, se ha detectado la presencia de ADN de Leishmania en muestras de bazo y piel mediante técnicas de PCR específicas. Por otra parte diferentes estudios han demostrado la presencia de Lesihmania en conejos y liebres fuera de esta área del brote tanto en la Comunidad de Madrid como en otras zonas de España, lo que sugiere que en determinadas circunstancias epidemiológicas podrían dar lugar a nuevos brotes (García et al., 2014, Ruiz-Fons et al., ).

La especie causante del brote fue L. infantum, en concreto el genotipo ITS-LOMBARDI. Llamó la atención que el 70% de los casos humanos correspondía a personas inmunocompetentes, entre los 40 y 60 años de edad, lo que hizo sospechar que nos encontrábamos frente a una cepa más virulenta de L. infantum. El análisis de la virulencia ex vivo de dos aislados (BOS1FL1 y POL2FL7) procedentes de la zona del brote demostró que ésta era significativamente mayor que la virulencia característica de la cepa comúnmente aislada en la CM desde 1992.

Respecto al vector, la especie mayoritaria en el área del brote y de la única de la que se ha aislado Leishmania es P. perniciosus, aunque también se ha constatado la presencia de Sergentomyia diminuta y P. ariasi. La densidad de P. perniciosus aumentó considerablemente durante el brote, alcanzando los 143 flebotomos/m2 en el año 2012 cuando antes la media era de 30 flebótomos/m2. La prevalencia de L. infantum en P. perniciosus recogidos en el área del brote fue de 58,5% según Jimenez et al., 2013, lo que pone de manifiesto la alta tasa de transmisión de Leishmania existente entonces. El vector también mostró preferencias a la hora de alimentarse. Cuando se extrajo sangre del interior de los flebótomos, el 60% provenía de liebres, el 30% de humanos y el 10% de gatos.

En liebres y conejos la leishmaniosis cursa de manera asintomática sin dar lugar a lesiones, al igual que ocurre en la mayoría de los reservorios silvestres.

Han sido muchos los equipos de profesionales de la salud y de la administración que han dedicado sus esfuerzos a poner fin a la escalada de casos en humanos y en avanzar en el conocimiento del vector, los reservorios, el propio parásito y la relación entre ellos. Con los datos actualizados a Octubre de 2016 se puede apreciar una tendencia descendente del número de casos desde el 2012 a la actualidad.

Además de los avances científicos mencionados anteriormente, se han realizado una serie de actuaciones para controlar el avance de la infección. Se puso en marcha un plan de control tanto del reservorio como del vector, aparte de medidas medioambientales, gestionadas desde la Administración en colaboración con los Ayuntamientos y con el apoyo de distintos centros (Instituto de Salud Carlos III, VISAVET, Facultad de Veterinaria y Facultad de Ciencias Biológicas, entre otros).

Las actuaciones llevadas a cabo fueron:

  • Sobre el reservorio: control de las poblaciones de liebres y conejos en la zona afectada, además de cerrarse los vivares donde se resguardan los conejos. Se intensificó la vigilancia de los animales mediante técnicas serológicas (IFI) y moleculares (PCR), para detectar la circulación de Leishmania en estas poblaciones animales. Además de potenciarse diferentes líneas de investigación.
  • Sobre el vector: se puso en marcha un programa de desinsectación en puntos de riesgo (vertederos, alcantarillas, etc.) y de vigilancia mediante la colección de especímenes a través de trampas adhesivas y de luz para flebótomos, también se ha ido investigando la infección de las hembras de flebótomo por Leishmania y de estudio de alimentación para conocer el tipo de reservorio del que toman la sangre.
  • Control medioambiental: se han aplicado medidas de saneamiento en puntos de riesgo (desbroce, limpieza red de alcantarillado, limpieza de basuras y escombros, eliminación de lodos, etc.). También se intensificó la recogida de animales abandonados.
  • Comunicación y educación: además del refuerzo de la vigilancia, se potenció la comunicación de la situación a los profesionales del sistema sanitario y se mandaron recomendaciones a particulares. Se han elaborado distintos documentos técnicos, carteles, folletos informativos, información online, etc. y se han llevado a cabo sesiones científicas.

La leishmaniosis felina

Muy frecuente en los perros, la leishmaniosis era considerada como una patología muy extraña en el gato, debido a su resistencia natural y a la respuesta efectiva del sistema inmune a la enfermedad. Pero, en la actualidad se observa que su incidencia está aumentando de forma preocupante. Dependiendo de la zona de la Península Ibérica, pueden estar afectados desde el 1,7% hasta el 60% de los gatos estudiados. Parece ser que hay una mayor probabilidad de contraer la enfermedad en gatos que padecen otras enfermedades, que reducen la efectividad del sistema inmune, como puede ser la inmunodeficiencia felina o la toxoplasmosis.

Síntomas de la leishmaniosis felina

La leishsmaniosis en el gato es una enfermedad con un largo periodo de incubación (tarda mucho tiempo en manifestar síntomas) y una vez estos se desarrollan, son bastante inespecíficos. En el gato la enfermedad puede cursar de tres formas distintas:

    Forma cutánea. Se observan nódulos indoloros subcutáneos, sobre todo localizados en cabeza y cuello. Además, estos síntomas de leishmaniosis felina suele ir acompañados por un aumento en el tamaño de los ganglios linfáticos próximos. Asimismo, estos ganglios posteriormente pueden abrirse y ulcerarse. Se pueden observar otros síntomas cutáneos.

Forma ocular. Los ojos se ven afectados, observándose conjuntivitis, blefaritis (inflamación de los párpados), uveítis (inflamación de la úvea), alopecias peri orbiculares (caída del pelo alrededor de los ojos), etc.

  • Forma sistémica-generalizada. Esta es la la forma menos frecuente de la leishmania en gatos. En caso de suceder, se observa como síntoma principal una infartación (aumento de tamaño) de los ganglios linfáticos. Se muestran, además, síntomas muy inespecíficos, como sería la anorexia, el adelgazamiento progresivo, apatía, etc.
  • Diagnóstico de la leishmaniosis felina

    La enfermedad se diagnostica mediante pruebas específicas, como puede ser el análisis de sangre, con una prueba que busca y cuantifica los anticuerpos generados por el animal ante la presencia del protozoo. No es posible hacer un diagnóstico sintomático, debido a que los síntomas son muy inespecíficos.

    Tratamiento de la leishmaniosis felina

    En la leishmaniosis, tanto en el ser humano como en el perro y gato, existen dos estrategias a la hora de hacer un tratamiento. Por un lado, está el tratamiento preventivo y, por otro, el tratamiento curativo una vez diagnosticada la enfermedad.

      El tratamiento preventivo contra la leishmaniosis felina consiste en evitar el contacto con el mosquito. Para ello se utilizan barreras físicas (por ejemplo poner telas mosquiteras en las ventanas) o bien se usan distintos insectic >

    Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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    Leishmaniosis en gatos, una enfermedad peligrosa

    Los gatos con leishmaniosis presentan signos, como lesiones en la piel, mucosas y ojos

    Los gatos inmunodeprimidos, o con las defensas bajas, suelen tener un mayor riesgo de desarrollar la leishmaniosis, explican los expertos. De manera probable, el sistema inmunitario de un gato sano es capaz de controlar la infección provocada por el protozoo o parásito Leishmania infantum, bien porque lo elimina o porque queda en estado latente en su organismo.

    "Es probable que solo los gatos genéticamente predispuestos, con un sistema inmunitario debilitado por alguna enfermedad vírica, que reciben tratamientos con productos inmunosupresores o que padecen tumores desarrollen la enfermedad", explica Imanol Sagarzazu, veterinario.

    La leishmaniosis es una enfermedad parasitaria y endémica en el área del Mediterráneo. En España se presenta con mayor incidencia en la zona sur y el centro. La cornisa cantábrica tiene condiciones menos favorables para el desarrollo del insecto vector, por lo que hay una incidencia menor.

    La leishmaniosis en gatos, transmitida por un mosquito

    La razón es que el flebotomo, insecto transmisor de la enfermedad, está activo con unas determinadas condiciones ambientales: temperaturas templadas o cálidas y cierto grado de humedad, unas condiciones que sobre todo tienen lugar en España durante el período que transcurre entre abril y octubre.

    La población felina de zonas endémicas para la leishmaniosis es habitual que se infecte a través de los mosquitos transmisores del parásito Leishmania. No obstante, "solo una pequeña parte de estos gatos desarrolla la enfermedad y tiene signos clínicos, como úlceras en la piel", comenta Sagarzazu.

    Leishmaniosis en gatos y sus signos clínicos

    Los gatos con leishmaniosis suelen presentar varios tipos de signos clínicos, como lesiones en la piel, las mucosas o los ojos, úlceras y costras, explica Xavier Roura, veterinario del Hospital Clínic Veterinari, de la Universitat Autònoma de Barcelona, y miembro de una plataforma para prevenir la leishmaniosis en gatos y perros.

    Los signos clínicos viscerales de la leishmaniosis en gatos son menos habituales, y afectan a órganos como el hígado y los riñones. Una lesión común, agrega Roura, son los nódulos que se forman bajo la piel del gato. Estos nódulos suelen aparecer en los párpados o las orejas, y no son dolorosos, aunque también pueden presentarse en cualquier otra parte del cuerpo del felino, como las almohadillas de las patas.

    Otras señales menos habituales de los gatos que padecen leishmaniosis son la falta de apetito o anorexia, así como el decaimiento, fatiga y apatía.

    Gatos con leishmaniosis: datos

    "El número de gatos afectados por la leishmaniosis ha aumentado en los últimos diez años", asegura Roura. Aunque en España no hay datos concluyentes sobre el número de población felina afectada por la enfermedad, sí existen estudios genéticos al respecto.

    Según la zona de España donde se haga el muestreo, el porcentaje de gatos afectados por la leishmania, puede variar entre un 0,5% y un 28%. La comunidad autónoma con un mayor número de felinos afectados por la enfermedad es la andaluza, frente a otras regiones, como el País Vasco, donde los casos de gatos con leishmaniosis son casi anecdóticos.

    Tratamiento y prevención de la leishmaniosis en los gatos

    Un gato con leishmaniosis necesita controles periódicos para detectar posibles rebrotes de la enfermedad

    Un felino que ha desarrollado la enfermedad necesita un tratamiento veterinario específico contra el parásito y para los signos clínicos desencadenados por la leishmania. Una vez que estos desaparecen, hay que realizar controles periódicos al animal para detectar rebrotes de la enfermedad.

    Las defensas de un gato con leishmaniosis precisan un cuidado especial. Hay que mantener su sistema inmunológico lo más activo posible para evitar recaídas. Para conseguirlo, es clave lograr que no enferme de otras patologías, como en el caso de un resfriado o gastroenteritis, que pueden dejar bajo mínimos las defensas del gato y la puerta abierta a una reaparición de los signos clínicos de la leishmaniosis.

    Los métodos preventivos contra la picadura del insecto flebotomo son claves para evitar la leishmaniosis, sobre todo en el caso de gatos que viven en zonas de alto riesgo, como la cuenca mediterránea. Pipeta, collar y aerosoles son formatos en los que se comercializan métodos para proteger a los felinos de este insecto. No obstante, la elección del producto debe estar supervisada por el veterinario, con el fin de garantizar tanto la eficacia del antiparasitario como la salud del animal.

    Un método preventivo contra la leishmaniosis reciente es la vacuna contra esta enfermedad. No obstante, la versión felina de este método preventivo aún no existe y, de momento, solo se puede aplicar en los perros.

    Leishmaniosis en gatos, ¿puede contagiarse a las personas?

    ¿Existe riesgo de contagio para las personas que conviven con gatos infectados por Leishmania? La probabilidad de que así sea es escasa, debido a que el transmisor de la enfermedad es el insecto flebotomo y no el gato, que solo es el hospedador del protozoo (Leishmania) que provoca la enfermedad.

    Una persona sana y con un sistema inmune eficaz no resultaría afectada por la enfermedad. Por el contrario, si la persona está inmunodeprimida, puede tener más posibilidades de desarrollar la leishmaniosis.

    Signos clГ­nicos y diagnГіstico

    Verde , A. OrtГєГ±ez , S. Villanueva , M. Pardo
    1. Facultad Veterinaria Zaragoza, PatologГ­a Animal. Servicio DiagnГіstico InmunopatologГ­a ClГ­nica Animales CompaГ±Г­a. [email protected]
    2. Centro Veterinario Vilazoo, Santa Margalida, Mallorca
    ImГЎgenes cedidas por los autores

    La leishmaniosis felina (LFel), resultado de la infecciГіn natural de los gatos por el parГЎsito Leishmania infantum, fue diagnosticada por primera vez en el mundo en Argelia en 1912 (Sergent et al., 1912). Sin embargo, mientras se han registrado numerosos pacientes enfermos de leishmaniosis canina (Lcan) a lo largo de estos cien aГ±os, el nГєmero de casos descritos en gatos ha sido muchГ­simo menor.

    En EspaГ±a, la primera descripciГіn clГ­nica de una LFel se realizГі en 1933. En toda Europa, desde 1989 hasta 2014 se han descrito solo 59 casos.

    Las tasas de seropositividad estimadas en nuestro paГ­s son muy variables (desde 1,7 al 60 %) (Sainz A, 2011), ya que dependen de factores como:

    • La zona geogrГЎfica.
    • La tГ©cnica utilizada.
    • El punto de corte o dintel.
    • El rendimiento diagnГіstico de la tГ©cnica.
    • El tipo de hГЎbitat de los gatos (interior o exterior-libre).
    • La estaciГіn del aГ±o en que se obtuvieron las muestras (mayor incidencia y prevalencia en muestras tomadas en periodos de actividad del vector segГєn algunos autores).

    Pero, en general, los valores de seropositividad para LFel son inferiores a los de Lcan para una misma zona geogrГЎfica endГ©mica.

    Los gatos que viven en zonas endГ©micas estГЎn habitualmente expuestos a ser infectados por el parГЎsito, pero la mayorГ­a de mascotas felinas viven en el interior, por lo que el riesgo de exposiciГіn disminuye considerablemente.

    En EspaГ±a, como en el resto de Europa, L. infantum es hasta la fecha la Гєnica especie de Leishmania aislada en gatos. No existe ninguna diferencia genГ©tica o fenotГ­pica entre las cepas aisladas en perros y las aisladas en la especie felina, siendo el zimodema MON-1 el mГЎs frecuente (Pennisi y Solano, 2013a).

    La LFel es una enfermedad transmitida a los gatos en toda Europa por Phlebotomus spp. Es decir, el mismo vector que transmite la LCan y la leishmaniosis humana (LHum). A su vez, ya ha quedado demostrado por xenodiagnГіstico que los Phlebotomus se infectan por L. infantum despuГ©s de alimentarse de sangre de gatos naturalmente infectados (Maroli et al., 2007). Queda todavГ­a por aclarar el papel que puedan desempeГ±ar los gatos (reservorio alternativo al perro versus hospedador accidental) en la epidemiologГ­a de la leishmaniosis en las zonas endГ©micas.

    De todos los estudios sobre seroprevalencia de LFel realizados en los Гєltimos diez aГ±os en EspaГ±a (tabla 1), el mГЎs reciente se desarrollГі en Madrid analizando mediante tГ©cnica IFI 346 gatos callejeros (MirГі et al., 2014). Los resultados aportan una seroprevalencia de 3,2 % (11/346). Pero no se pudo encontrar ningГєn gato positivo mediante la tГ©cnica PCR en ninguna de las muestras de sangre. Por otra parte, de los 11 gatos IFI seropositivos, tres tambiГ©n eran positivos a FIV, seis a Toxoplasma gondii y ninguno a FeLV. Por lo que parece que los gatos infectados por Toxoplasma, y en menor medida los FIV seropositivos, tienen mayor probabilidad de infectarse por L infantum.

    A pesar de que algunas publicaciones recientes (Pennisi et al., 2013b) afirman que las investigaciones epidemiolГіgicas indicarГ­an que la infecciГіn felina por L. infantum podrГ­a estar siendo subestimada en las zonas endГ©micas, ni se han descrito ni conocemos ningГєn caso clГ­nico en nuestra ГЎrea geogrГЎfica (valle medio del Ebro), que es endГ©mica y que, sin embargo, en la especie canina presenta una prevalencia variable, oscilando entre el 2,6 % y el 20 % (Peris et al., 2011).

    Desde que en 2007 Maroli demostrase que los Phlebotomus podГ­an ser vectores competentes para la transmisiГіn de la infecciГіn en el gato al ingerir sangre de animales infectados ha aumentado la preocupaciГіn por determinar si los gatos con los que convivimos pueden o no albergar al parГЎsito y lo que esto puede significar de cara a la Salud PГєblica. En zonas endГ©micas puede haber gatos infectados, pero solo una parte muy pequeГ±a de estos animales desarrolla la enfermedad. Es muy probable que el sistema inmunitario del gato sea capaz de controlar la infecciГіn de este parГЎsito, ya sea eliminГЎndolo o bien manteniГ©ndolo en un estado crГіnico subclГ­nico. Solo en una minorГ­a de gatos, probablemente con sistema inmunitario comprometido, progresa la enfermedad y aparecen los signos clГ­nicos.

    No existen estudios sobre la patogenia de la LFel, ni sobre la respuesta inmune en la infecciГіn por L. infantum en gatos. Se sabe que los tГ­tulos de anticuerpos suben a las dos semanas de inoculaciГіn experimental (IV o SC) del parГЎsito, pero no aparecen signos clГ­nicos en las infecciones experimentales ni se detectan anomalГ­as biopatolГіgicas claras como sucede en la especie canina (Pennisi et al., 2013a).

    LFel se debe incluir en los listados de diagnГіsticos diferenciales de diversos procesos que cursan con signos clГ­nicos semejante a los patrones clГ­nicos que a continuaciГіn se describen.

    La forma cutГЎnea de la LFel

    Es la mГЎs frecuente y debe tenerse en cuenta en el diagnГіstico diferencial de las dermatitis nodulares, de las erosivas-ulcerativas y de las alopГ©cicas. ClГ­nicamente se pueden observar lesiones cutГЎneas y mucocutГЎneas.

    Una de las presentaciones cutГЎneas mГЎs frecuentes es la dermatitis nodular, caracterizada por nГіdulos dГ©rmicos subcutГЎneos indoloros y de localizaciГіn predominantemente en la cabeza (trufa, belfos, orejas, pГЎrpados) (figura 1), y en las patas anteriores y posteriores (cojinetes), pero pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo (Navarro et al., 2010).

    Figura 1. NГіdulos dГ©rmicos subcutГЎneos por L. infantum.

    La dermatitis erosiva-ulcerativa se caracteriza por lesiones ulcerativas-costrosas localizadas en cabeza, cara y cuello (orejas, trufa, mandГ­bula inferior y pГЎrpados), en almohadillas plantares (figura 2) o con distribuciГіn simГ©trica bilateral en carpos, codos, tarsos o tuberosidad isquiГЎtica.

    Figura 2. Lesiones erosivas-ulcerativas en almohadillas plantares de un gato infectado por L. infantum.

    TambiГ©n se han descrito lesiones nodulares-ulcerativas en las membranas mucosas, lesiones mucocutГЎneas en los belfos, lengua (figura 3) parpados y fosas nasales, y vesГ­culas y nГіdulos hemorrГЎgicos localizados en cabeza (borde de la trufa y borde de las orejas).

    Figura 3. NГіdulos mucocutГЎneos en la lengua de un gato infectado por L. infantum.

    Otros cuadros cutГЎneos, muy poco frecuentes, incluyen las formas alopГ©cicas, dermatitis escamosa, dermatitis miliar y dermatitis papular. El prurito de diversa intensidad es un signo poco frecuente que solo aparece en menos de un tercio de los casos con sintomatologГ­a cutГЎnea.

    Las formas oculares son tambiГ©n muy frecuentes, habiГ©ndose descrito desde blefaritis granulomatosa, conjuntivitis y queratitis, hasta uveГ­tis monolateral (que es la lesiГіn ocular mГЎs frecuente) y puede evolucionar a panoftalmitis.

    Formas sistГ©micas generalizadas

    La diseminaciГіn generalizada del parГЎsito, dando lugar a un cuadro sistГ©mico visceral, es una presentaciГіn clГ­nica de escasa presentaciГіn en los gatos. Pero en aquellos casos clГ­nicos afectados puede implicar lesiones en el bazo, hГ­gado, riГ±ones y linfonodos. Se puede observar linfadenopatГ­a regional o generalizada, que aparece en un porcentaje elevado de casos. Entre los signos sistГ©micos mГЎs frecuentes se seГ±alan astenia y anorexia.

    Para establecer el diagnГіstico en un gato sospechoso, este se debe llevar a cabo de forma integral, incluyendo numerosas pruebas.

    1. Examen citolГіgico de muestras procedentes de las lesiones cutГЎneas, de las mucosas y de los linfonodos aumentados de tamaГ±o.
    2. Frotis de sangre y de medula Гіsea.
    3. Biopsia cutГЎnea para tinciГіn convencional (H&E) e inmunohistoquГ­mica.
    4. CuantificaciГіn de los anticuerpos antileishmania con tГ©cnicas serolГіgicas puestas a punto en el gato. En el caso de alta sospecha y tГ­tulos de anticuerpos bajos o incluso seronegativo se aconseja realizar tГ©cnicas moleculares para descartar la enfermedad.

    Es importante considerar que la utilizaciГіn de la serologГ­a como una prueba de confirmaciГіn de la infecciГіn podrГ­a subestimar el diagnГіstico de leishmaniosis. Por otra parte, no debemos olvidar que es altamente probable que exista una enfermedad subyacente o concurrente (FIV, FeLV, alergias, procesos autoinmunes, toxoplasmosis, neoplasias, enfermedades metabГіlicas), por tanto se deberГЎn realizar pruebas bГЎsicas de laboratorio, incluyendo hemograma, bioquГ­mica, urianГЎlisis y proteinograma del suero.

    Pueden presentarse alteraciones biopatolГіgicas como anemia normocitica, normocrГіmica de moderada a grave, monocitosis, neutrofilia, linfopenia o pancitopenia, urea y creatinina elevadas, fГіsforo elevado, y proteinograma alterado con hiperglobulinemias.

    No obstante, algunas de las alteraciones biopatolГіgicas como la pancitopenia pueden corresponder a anormalidades dependientes de otras patologГ­as concurrentes (FIV, FeLV) o, en general, a un estado de compromiso inmunolГіgico.

    Se realiza para confirmaciГіn directa de la presencia de amastigotes en muestras de piel, linfonodos, mГ©dula Гіsea o de cualquier otro tejido afectado (como los nГіdulos conjuntivales y en el humor acuoso).

    IFI, ELISA, DAT, WB, HAI. De todas ellas ELISA es la mГЎs sensible (Penissi et al., 2013).

    Biopsia con tinciГіn hematoxilina-eosina (H&E) y tГ©cnica de inmunohistoquГ­mica. En la histologГ­a convencional de las lesiones cutГЎneas podemos encontrar dermatitis de nodular a difusa, histiocitica con microorganismos intracitoplasmГЎticos, o bien un patrГіn granulomatoso difuso superficial y profundo, con afecciГіn de anejos en algunos casos. TambiГ©n se han descrito patrones de dermatitis de la interfaz liquenoide asociada a hiperplasia epidГ©rmica, espongiosis multifocal e hiperqueratosis ortoqueratГіsica.

    En general, en la epidermis aparecen distintos niveles de hiperqueratosis e hiperplasia con focos ulcerados. Para visualizar la presencia de amastigotes en el interior de los macrГіfagos muchas veces serГЎ preciso realizar tinciГіn inmunhistoquГ­mica especГ­fica frente a L. infantum.

    Se pueden realizar PCR cualitativo o PCR cuantitativo. Igual que sucede en la especie canina, la PCR realizada en muestras de nГіdulo linfГЎtico es mГЎs sensible que en sangre.

    Tratamiento y prevenciГіn

    No hay estudios, en la especie felina, ni sobre cuГЎl es el tratamiento de elecciГіn, ni de la vida media, ni de la farmacocinГ©tica de los fГЎrmacos alopurinol y n-metil-meglumine. Tampoco se tienen datos con evidencia cientГ­fica suficiente sobre cuГЎl pueda ser el mejor protocolo terapГ©utico en la LFel.

    De lo publicado, podrГ­a inferirse que los mejores resultados se obtienen administrando alopurinol a dosis de 10 mg/kg/ 12 h o 20 mg/kg/24 h, hasta la curaciГіn clГ­nica. En algunos casos n-metil-meglumina a dosis de 5 mg/kg/24 h o 25 mg/gato/24 h, durante un mes. No se recomienda la combinaciГіn de alopurinol con n-metil-meglumine por problemas de toxicidad. No hay datos sobre el uso de miltefosina en gatos.

    El pronГіstico es reservado y se debe controlar cualquier proceso o situaciГіn subyacente que pueda estar comprometiendo el sistema inmune.

    No se dispone de otras medidas preventivas que no sean evitar la exposiciГіn a los vectores, ya que los repelentes a base de permetrinas son tГіxicos para los gatos. Tampoco existe experiencia para el uso de inmunomoduladores o vacunas en la especie felina.

    1. En las zonas endГ©micas de Lcan debe investigarse el diagnГіstico de los gatos con signos clГ­nicos sospechosos.
    2. Si bien no se conoce el papel de los gatos en la epidemiologia de la leishmaniosis, se puede considerar como un reservorio de mucha menor importancia que el perro.
    3. No hay una buena correlaciГіn entre los sГ­ntomas clГ­nicos y la positividad de resultados con las tГ©cnicas serolГіgicas. Es aconsejable utilizar mГ©todos de diagnГіstico complementarios para establecer el diagnГіstico definitivo.
    4. En cuanto a las tГ©cnicas serolГіgicas disponibles, ELISA e IFI son las mГЎs utilizadas, pero los gatos parecen desarrollar una respuesta humoral mucho mГЎs dГ©bil que los perros.
    5. No existen evidencias cientГ­ficas que avalen el uso de un determinado tratamiento.

    - Chatzis MK et al. Vet Parasitol. 2014, 202(3-4):217.
    - Maroli M et al. Vet Parasitol.2007, 145:357.
    - MirГі G et al. Parasit Vectors.2014, 24(7): 112.
    - Navarro JAm et al. J Comp Path.2010, 143:297.
    - OrtuГ±ez A et al. SEVC. Poster. 2010.
    - Pennisi MG et al. J Fel Med Sug. 2013(b), 15(7):638.
    - Pennisi MG y Solano L. Ed. Servet.2013(a), pp 185.
    - Sainz A. Proceedings. FC- AVEPA.2011, pp.
    - Sergent ED et al. Bulletin de la SocietГ© de Pathologie Exotique. 1912, 5:93.
    - Peris A. Estudio seroepidemiolГіgico de la dinГЎmica de infecciГіn de Leishmania infantum en poblaciones caninas del valle medio del Ebro. Tesis Doctoral Univ. Zaragoza, 2011.

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